
Canadá cerró filas en torno a su primer ministro, Mark Carney, y su decisión de plantar cara a Estados Unidos, en una muestra de unidad política, sindical y social ante una posible prolongada guerra comercial con su vecino del sur, tras el fracaso de las negociaciones con Washington.
Desde los principales medios nacionales hasta los primeros ministros provinciales y organizaciones sindicales han respaldado la negativa de Carney a aceptar un acuerdo que amenazaba la soberanía canadiense, limitaba su capacidad para negociar tratados con otros países y perjudicaba a sectores estratégicos como el automotriz.
Incluso el líder conservador, Pierre Poilievre, afirmó que el país no podía aceptar un mal acuerdo y reclamó unidad nacional. La principal excepción ha sido la primera ministra de Alberta, Danielle Smith, quien apoyó abandonar las negociaciones pero cuestionó la respuesta arancelaria. Por su parte, la organización Unifor, el mayor sindicato del sector privado canadiense, respaldó la retirada de la mesa y solicitó represalias estratégicas.
Proyecciones económicas y represalias arancelarias
Canadá se prepara ahora para una confrontación prolongada. Los nuevos aranceles estadounidenses del 50 % afectan a unos 28.000 millones de dólares canadienses en exportaciones (aproximadamente 20.000 millones de dólares estadounidenses), concentrados principalmente en la industria manufacturera. Como respuesta, Ottawa ha anunciado la aplicación de medidas recíprocas «dólar por dólar».
Análisis de la institución financiera Royal Bank of Canada (RBC) estiman que estas medidas pueden restar alrededor de cuatro décimas al Producto Interior Bruto (PIB) nacional, situando a sectores como electrónica, textiles, muebles, madera y papel entre los más expuestos. Aunque el sector empresarial respalda evitar un acuerdo desfavorable, advierte que la incertidumbre prolongada podría impactar en el flujo de inversiones.
Reacciones internacionales y posturas en Estados Unidos
El presidente estadounidense arremetió nuevamente contra las políticas comerciales de Ottawa a través de mensajes públicos, señalando lo que considera una discriminación continua y un trato desigual hacia la producción y agricultura de su país. Por su parte, el representante comercial estadounidense, Jamieson Greer, ratificó que no hay nuevas conversaciones programadas y calificó las medidas como contramedidas frente a las políticas canadienses.
En el ámbito político estadounidense, gobernadores demócratas como Gavin Newsom (California) y Abigail Spanberger (Virginia) cuestionaron los aranceles impuestos a un socio estratégico, destacando las repercusiones negativas para los productores locales. Asimismo, el exvicepresidente Mike Pence advirtió que la disputa comercial introduce presiones adicionales sobre la economía y el presupuesto de los consumidores en Estados Unidos.
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