El cáncer colorrectal ha dejado de ser una patología exclusiva de la vejez. Lo que hace apenas unas décadas era un diagnóstico excepcional en pacientes jóvenes, hoy se ha convertido en una realidad alarmante.
Casos mediáticos, como el reciente fallecimiento del actor James Van Der Beek a los 48 años o el de la estrella de Marvel Chadwick Boseman a los 43, han puesto rostro a una estadística que no deja de crecer: esta enfermedad es actualmente el cáncer más mortal entre los adultos menores de 50 años en los Estados Unidos, explica DW.
Un cambio de paradigma generacional
Según el Dr. John Marshall, oncólogo del Centro Integral de Cáncer Lombardi de la Universidad de Georgetown, el panorama clínico ha dado un giro radical en los últimos 30 años.
Los diagnósticos en personas de 20, 30 y 40 años están «sacudiendo» a la comunidad médica, ya que muchos de estos pacientes no presentan los factores de riesgo tradicionales.
Aunque la mayoría de los casos siguen ocurriendo en mayores de 50 años —grupo donde la mortalidad ha bajado un 1,5% anual gracias a la detección temprana—, en los más jóvenes la mortalidad aumenta un 1,1% cada año desde 2005.
La clave: detección temprana y supervivencia
La diferencia entre un diagnóstico precoz y uno tardío es, literalmente, la vida o la muerte. Investigadores como Christopher Lieu y Andrea Dwyer señalan que, si el cáncer se detecta a tiempo, la tasa de supervivencia a cinco años alcanza entre el 80% y 90%.
Sin embargo, si el cáncer colorrectal se descubre en fases avanzadas con metástasis, las probabilidades de supervivencia caen drásticamente a un rango de entre 10% y 15%.
Factores de riesgo y señales de alerta
Si bien el origen exacto del aumento en jóvenes sigue bajo investigación, los expertos apuntan a diversos factores:
- Estilo de vida: Obesidad, sedentarismo y dietas ricas en carnes procesadas o alimentos ultraprocesados.
- Consumo de sustancias: El tabaquismo y la ingesta, incluso moderada, de alcohol elevan el riesgo.
- Microbiota: Se estudia si la «disbiosis» (desequilibrio de las bacterias intestinales) y la inflamación juegan un papel crucial.
Los médicos instan a no ignorar síntomas como sangre en las heces, cambios persistentes en el ritmo intestinal, pérdida de peso sin causa aparente, dolor abdominal o anemia.
Prevención y nuevas directrices
Actualmente, las guías médicas recomiendan iniciar las pruebas de detección a los 45 años para la población general. No obstante, aquellos con antecedentes familiares o enfermedades inflamatorias intestinales deben consultar a sus médicos para comenzar los chequeos mucho antes.
Finalmente, el mensaje de los especialistas es claro: la prevención del cáncer colorrectal mediante colonoscopias o pruebas de heces es la herramienta más potente para frenar esta tendencia ascendente.
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