
Una pipa de agua (un camión cisterna de 10.000 litros) cuesta 1.400 pesos (75 dólares aproximadamente) en la parte alta de San Miguel Topilejo de la alcaldía Tlalpan, en el sur de Ciudad de México, y es lo que paga Ana Lilia Cruz Guzmán para suministrar el líquido vital a su familia por un par de meses.
“Nos afecta mucho porque para todo se necesita el agua”, explicó Cruz Guzmán a EFE. “A veces tratamos de reciclar, pero siempre hace falta”.
En Ampliación Tezontitla, la colonia donde vive Ana Lilia, las pipas ofertadas de 10.000 litros no siempre llegan completas debido a las condiciones del trayecto hasta la parte alta.
Para aprovechar la lluvia y complementar el abastecimiento, voluntarios de la compañía Cox, estudiantes del Tecnológico de Monterrey y promotores de la asociación civil Techo se reunieron el pasado sábado 31 de octubre para instalar diez sistemas de captación pluvial destinados a familias de la zona.
La jornada se enmarca en la iniciativa “Encino Pluvial” y forma parte del Programa de Voluntariado Corporativo de Cox México, que ha sumado 20.971 participantes y beneficiado a más de 4,3 millones de personas desde su inicio en 2011.
Para Cox, compañía dedicada a soluciones de energía y tratamiento de agua, este proyecto tiene un significado especial, pues además de mejorar el abastecimiento de las familias, busca fomentar el cuidado del recurso.
El voluntariado y toda la acción social de la compañía está alineada a los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), lo que nos permite desarrollar proyectos que den un beneficio directo a las comunidades de acuerdo con sus necesidades”, explicó la coordinadora de Responsabilidad Social Corporativa de Cox México, Karina Gómez.
Captar, cuidar y aprender
Ante las dificultades de acceso al agua que enfrentan estas comunidades, la alianza entre Cox, Techo y estudiantes universitarios no solo entrega materiales e infraestructura, sino también una solución que une tecnología, recursos y trabajo comunitario directo.
Según las proyecciones técnicas de la organización, una vivienda con un techo de 22 metros cuadrados podría captar aproximadamente 12.395 litros al año.
“En Cox, entendemos que el agua no es solamente un recurso necesario y principal para existir como humanos, sino que también buscamos sensibilizar a las comunidades para que podamos generar este consumo responsable y mejorar la calidad de vida de las personas, lo que está alineado al propósito que tenemos”, señaló Gómez.
Para la coordinadora, esa participación es fundamental para dar continuidad al proyecto: “La comunidad se involucra desde el inicio del proyecto hasta que ya lo tiene instalado”.
Las familias participan en la instalación y reciben capacitación sobre el funcionamiento, uso y mantenimiento básico de estos sistemas, que incluyen procesos de filtración y depuración de sedimentos, lo que contribuye a la limpieza y a la mejora de la calidad del agua recolectada.
El acompañamiento continúa después de la jornada, con revisiones periódicas a cargo de Techo y sus equipos comunitarios.
En esas visitas se comprueba el estado de las instalaciones y se identifican fugas, daños o necesidades de reparación, explicó Ethan Cruz, coordinador y voluntario en la asociación civil.
¡Síguenos en nuestras redes sociales y descargar la app!









