El párroco de La Catedral San Juan Pablo II, Gerardo Moreno.

PARROQUIA CATEDRAL SAN JUAN PABLO II
LA CATEDRAL DE TODOS
DIÓCESIS DE CIUDAD GUAYANA
PUERTO ORDAZ – ESTADO BOLÍVAR, VENEZUELA
«La Iglesia es la caricia del amor de Dios al mundo»
San Juan Pablo II

Manifiesto

Queridos hermanos, las campanas continúan repicando anunciando la Buena Nueva del nacimiento de nuestro Salvador, acontecimiento irrepetible que hizo posible la unión de lo Divino con lo humano. Dios Padre, nuevamente fijó su mirada en su creación (Génesis 1, 1-31).

Su obra maestra que desde el Principio (Juan 1, 1-18) ha amado, ahora por medio de su Hijo, Jesús, Señor nuestro, quiere y va a salvar. Salvar porque nos ama (Juan 3, 16).

No hay vuelta atrás, de parte de Dios Padre, no la hay, nos toca a nosotros hacer nuestra parte ¿Qué decidimos? ¿Qué vamos a hacer? ¿Nos embarcamos definitivamente en el Plan de Salvación de Dios o nos quedamos como espectadores?

En vista, queridos hermanos, que estamos dispuestos a dejarnos salvar, a seguir a Jesucristo como sus discípulos, por medio del siguiente Manifiesto, decidimos que:

La Catedral San Juan Pablo II, la Catedral de todos, y cada persona, que lea el presente, actuando en nuestro carácter e identidad como discípulos de Jesucristo sin vuelta atrás ni calle de retorno, manifestamos públicamente que nuestra opción es la Opción de Jesús, el Señor, que no es otra que el Reino de Dios y su justicia (Mateo 6, 33).

«Llevar buenas noticias a los pobres, anunciar la libertad a los cautivos y a los ciegos la vista, dar libertad a los oprimidos y proclamar el año de Gracia del Señor.» (Lucas 4, 18-19).

Todo esto es posible porque el Espíritu del Señor está sobre nosotros por medio de nuestro Salvador, y Dios Padre, en nombre de su Hijo, convertirá el año 2026, que comenzamos con Esperanza, en un año de Gracia, de su Gracia, como lo dice el mismo Jesucristo.

Seguiremos orando y haciendo lo posible para que nuestras familias, dispersas por diferentes países, se reencuentren y abrazándose agradezcamos a Papá Dios que sabe lo que cada uno pide y anhela desde nuestros corazones. Tú que estás leyendo el presente Manifiesto, haz una pausa, y en este preciso momento, cualquiera sea la hora del país donde están tus seres queridos, proclama una oración por ello.

Oremos juntos: «En nombre de Jesucristo, Dios Padre los sorprenda con sus bendiciones y buenas noticias, derrote toda adversidad y siga abriendo las puertas en sus proyectos.» Amén.

A ejemplo de Jesús, nuestro Señor, en toda situación, especialmente en situaciones trascendentales y contra todo pronóstico, nos abandonamos en manos de Dios Padre para que siempre se haga su Voluntad y no la nuestra (Lucas 22, 42).

Tomaremos en serio las palabras de la Virgen María, y haremos lo que Jesús, el Señor, nos dice (Juan 2, 5). Nos dejaremos cautivar, convertir y guiar por Aquel que reconocemos como nuestro Maestro y Señor *(Juan 13, 13-15).

Cuando no sepamos cómo orar, las heridas golpeen fuerte el corazón, las situaciones sean adversas, el escenario económico, político y social esté desligado de la realidad que vive nuestra gente, como Iglesia confirmamos lo que dice el Vaticano II:

El gozo y la esperanza, la tristeza y la angustia de los hombres de nuestro tiempo, sobre todo de los pobres y de toda clase de afligidos, son también gozo y esperanza, tristeza y angustia de los discípulos de Cristo… (Gaudium Et Spes, 1).

Cuando el desánimo se haga presente, la depresión se asome, el dolor nos haga sentir débiles, la realidad parezca nublar nuestra fe, y el diablo y sus aliados muestren sus garras, le diremos al Señor, siguiendo el ejemplo de los Apóstoles: Enséñanos a orar. (Lucas 11, 1). Aumenta nuestra fe. (Lucas 17, 5).

¿A dónde iremos? Tú tienes palabras de vida eterna y sabemos que tú eres el Santo de Dios. (Juan 6, 68). Tú eres nuestro Dios y nuestro todo. Que cada rincón de Venezuela y a donde llegue este Manifiesto, una vez más, Dios Padre, en nombre de su Hijo, Jesús, Señor nuestro, con la fuerza del Espíritu Santo selle, consagre y marque con su Gracia cada espacio, interno y externo, terrestre, acuático y aéreo de nuestra Nación, casas, propiedades, familias y comunidades.

Lo que Dios sella, marca, consagra y bendice el diablo jamás podrá borrarlo, tampoco el hombre. Y tú, que lees el presente Manifiesto, has sido sellado, marcado y consagrado por el Dios que da la vida y la da en abundancia (Juan 10, 10), esta Gracia también abraza a tu familia.

Queridos hermanos, todo esto es posible cuando aceptamos la invitación que nos hizo el Papa Francisco en su momento.

Invito a cada cristiano, en cualquier lugar y situación en que se encuentre, a renovar ahora mismo su encuentro personal con Jesucristo o, al menos, a tomar la decisión de dejarse encontrar por Él, de intentarlo cada día sin descanso. (Evangelli Gaudium, 1).

Ánimo, el 2026 será un año bajo la Gracia de nuestro Dios. Confiamos en su Providencia.

P. Gerardo Moreno

Dios mediante:

Jueves 1-1-2026: Solemnidad: Santa María, Madre de Dios.
5:30 PM: Misa en nuestra Catedral.

Viernes 2, 7:30 AM:
Misa en nuestra Catedral.

Martes 6, 7:30 AM:
Misa en nuestra Catedral para agradecer a Dios Padre por la Epifanía del Señor.

A partir del martes 13, tendremos la eucaristía en nuestra Catedral a las 7:30 AM, días martes y miércoles, y los jueves, como de costumbre, a las 7:00 AM: Adoración al Santísimo y Eucaristía

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