

Tras los sismos del pasado junio, el sector comercial de La Guaira intenta ponerse de pie, aunque el camino se perfila complejo; el ambiente es de cauteloso optimismo, según explicó Eduardo Quintana, presidente de la Cámara de Comercio y Fedecámaras de la región.
Actualmente, se están realizando censos para cuantificar los daños que sufrieron los pequeños comerciantes y emprendedores, con la meta de reactivar el turismo local y devolverle la fuerza a la economía de la zona.
Sin embargo, volver a la normalidad no será cuestión de días. Quintana calcula que una recuperación completa y de calidad podría tomar entre seis y siete años.
Para acelerar el proceso, el gremio insiste en que se reactive el financiamiento bancario y se flexibilicen las exigencias a las entidades financieras, permitiéndoles otorgar préstamos a quienes perdieron su sustento.
A este desafío se le suma la falla constante en servicios básicos como el agua y la electricidad, un problema que requiere una alianza urgente entre el sector público y el privado.
En el aspecto operativo, las noticias son mixtas. Las pérdidas estructurales son graves, con unas 200 edificaciones destruidas, pero la infraestructura clave ha comenzado a moverse. El puerto de La Guaira ya retomó sus actividades y está recibiendo buques de carga nuevamente.
La situación más delicada sigue estando en el Aeropuerto Internacional de Maiquetía, cuyas instalaciones quedaron muy afectadas; esto obligó a desviar el transporte de mercancías hacia Valencia y Puerto Cabello, encareciendo los costos.
Por lo que la prioridad ahora es habilitar las pistas de Maiquetía lo antes posible para que el flujo de vuelos de carga ayude a dinamizar la economía regional.
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