
Chevron, el gigante energético estadounidense, manifestó este viernes la necesidad de observar «progresos» tangibles en el entorno venezolano antes de comprometer capital adicional en el país suramericano. Durante una llamada de resultados con inversores, el consejero delegado de la firma, Mike Wirth, delineó la postura de la compañía frente al nuevo escenario político y económico de la nación caribeña.
Pese a reconocer ciertos «indicadores de desarrollo positivo», Wirth señaló que aún persisten dudas significativas sobre las condiciones fiscales y los mecanismos legales para la resolución de disputas. Actualmente, Chevron se limita a reinvertir su flujo de caja operativo para sostener sus actividades locales, advirtiendo que no pondrá más capital a trabajar hasta que se produzcan avances sustanciales en la seguridad jurídica del sector.
Permanencia histórica y presión de Washington
Chevron destaca como la única gran energética de Estados Unidos que mantuvo su presencia en Venezuela tras la salida de competidoras como ConocoPhillips y Exxon Mobil en 2007. Esta posición estratégica cobra relevancia tras la captura de Nicolás Maduro el pasado 3 de enero durante una intervención militar estadounidense, evento tras el cual el presidente Donald Trump ha instado activamente a las empresas norteamericanas a liderar la reconstrucción del sector petrolero venezolano.
Expansión y aporte a la producción nacional
A mediados de abril, la compañía formalizó un intercambio de activos con el Gobierno venezolano, lo que le ha permitido ampliar su radio de acción en las zonas con mayores yacimientos de crudo. Los datos más recientes reflejan el peso de la firma en la economía local: de los más de un millón de barriles diarios que Venezuela produjo en marzo, aproximadamente el 25 % provino de las empresas mixtas operadas entre Chevron y la estatal Pdvsa.
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