

Las autoridades policiales aún no han logrado identificar formalmente el cuerpo calcinado localizado la noche de este jueves en la parte posterior de una camioneta Ford Explorer. El vehículo fue hallado en llamas en la intersección del distribuidor Alcasa, en sentido hotel The Rock Inn y avenidas Fuerzas Armadas y Guayana de Puerto Ordaz.
Cerca de las 8:00 p. m., transeúntes se percataron del incendio del automóvil y notificaron la emergencia al sistema VEN911. Al sitio acudieron comisiones policiales y de bomberos, quienes tras sofocar el fuego descubrieron los restos humanos en la parte trasero de la camioneta. Aunque no hay confirmación científica, se presume que podría tratarse de Roniel Caldea, propietario del vehículo, quien se encuentra desaparecido.
Desaparición y últimas llamadas
Caldea se desempeña como trabajador en una empresa naviera que presta servicios a la estatal Ferrominera Orinoco. De acuerdo con testimonios de sus allegados, el ciudadano había salido horas antes con un grupo de amigos. Ante su prolongada ausencia y la falta de comunicación, sus familiares comenzaron a preocuparse, activando las alertas poco antes del hallazgo de la camioneta.
Como parte de las primeras diligencias, los dos amigos que compartieron con Caldea por última vez fueron citados a comparecer ante la sede del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (CICPC) en Ciudad Guayana, donde rindieron su declaración informativa para ayudar a reconstruir las últimas horas de la presunta víctima.
Hipótesis del móvil y traslado de la escena
Los investigadores de la policía judicial presumen que la víctima fue interceptada en algún punto de la ciudad por al menos dos sujetos. Los delincuentes lo habrían trasladado hasta este tramo del distribuidor Alcasa, por su poca concurrencia nocturna para abandonar el cadáver dentro de la Explorer y provocar el incendio con el objetivo de eliminar evidencias del crimen.
Los detectives sospechan que la persona ya se encontraba sin vida antes de que los homicidas prendieran fuego al carro. Los sabuesos indagan si el ataque inicial ocurrió en las inmediaciones del hallazgo o en otra zona de la parroquia Unare. Hasta el momento, el CICPC no descarta ninguna línea de investigación, evaluando hipótesis que van desde el robo de vehículo y la venganza, hasta un posible móvil pasional.
Al cierre de este reporte, el cuerpo permanecía en las instalaciones del Servicio Nacional de Medicina y Ciencias Forenses (Senamecf) a la espera de la necropsia de ley. El estudio forense determinará si el deceso se produjo por impactos de bala, heridas de arma blanca o traumatismos por objeto contundente antes de la exposición a las llamas.
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