Después de la efervescencia de diciembre, los 31 días del mes de enero parecen eternos. Más que una percepción es el resultado del exceso de todos los gastos no planificados que sufren los bolsillos.

Por eso histórica y anímicamente todos los eneros se vuelven «el mes más largo del año» porque esa última quincena que comprende la Navidad y el Fin de año puede representar una eternidad para quienes tienen que esperar hasta el 15 de enero, así que nunca está de sobra tomar algunas previsiones. 

Ser cauteloso

Si recibiste mayores ingresos en la época navideña porque ofreciste algún servicio, hiciste comida o dulces propios de la temporada o hiciste una inversión para aprovechar la oleada de compras o «gusticos», recuerda que este dinero que llegó es un extra y no será permanente.

Si como empleado formal recibiste alguna bonificación o pago de aguinaldos o si pudiste «hacer tu diciembre» de manera informal, saca la cuenta en función del presupuesto habitual de tus gastos porque ese ingreso no estará tan buchón en los meses siguientes.

Por eso, es necesario hacer una reserva y mantener la cautela en la gastadera porque será un aliado para los días venideros en los cuales la efervescencia —y el dinero— merman considerablemente.

Comprar bienes esenciales

Uno de los principales gastos que se debe planificar es la compra de alimentos y, en caso de quien lo requiera, es importante ponerse al día con la compra de medicamentos de uso frecuente.

Hay que ordenar los gastos por prioridad: primero lo urgente, luego lo relevante y después lo que pueda aguantar hasta el siguiente mes. Tener garantizada la comida, hace que disminuya el estrés. Si cae un pago extra por un trabajo, un bono de la patria o alguien te pagó una deuda, ve a comprar lo que hace falta en tu mesa.

Ahorrar

¿Ahorrar? El ahorro se ha convertido en una palabra desconocida para muchas familias después de haber vivido casi cinco años previos de hiperinflación. Aun así con determinación es posible guardar algo.

Reserva en un lugar seguro ese dinerito extra que te llegó en diciembre, y así cuando pasen estos primeros días de enero, esa reserva se va a convertir en un aliciente que ayuda a «estirar» el gasto de estos días. 

Aguanta la tentación de pedir prestado

Hay que ajustarse al presupuesto y ser realista. Las fiestas decembrinas se han convertido en una especie de burbuja del derroche que después pasa factura y deja una resaca que se prolonga durante todo enero.

Si se te fue la mano y te ves en la necesidad de pedir prestado, que sea para lo estrictamente necesario. Asegúrate de no pedir más de lo que puedes pagar y de cumplir con este compromiso apenas cobres para no extender la deuda más allá del primer mes.