
El campo venezolano enfrenta una tormenta perfecta que amenaza con desaparecer la agricultura familiar, un sector que históricamente ha funcionado como amortiguador social de la pobreza rural, advirtió Saúl Elías López, presidente de la Sociedad Venezolana de Ingenieros Agrónomos y Afines (SVIAA), tras presentar un análisis macroeconómico que coincide con las alertas del Foro Rural Mundial sobre la «grave crisis» del sector agroalimentario en el país.
Según el dirigente gremial, el diagnóstico de la realidad agrícola actual revela tres verdugos principales: la ausencia casi absoluta de crédito bancario, el avance descontrolado del contrabando y la extorsión logística en las carreteras.
«Conuco» frente a la ciencia
Para la SVIAA, la respuesta oficial ante la crisis ha sido ideológica más que técnica. López señaló que la narrativa gubernamental ha optado por «idealizar el conuco», sustituyendo la planificación científica por censos de control político que terminan perpetuando la economía de subsistencia en lugar de generar riqueza.
«El desarrollo agrotecnológico requiere capital, pero la política monetaria contractiva —con un alto encaje legal— pulverizó el crédito agrícola bancario», explicó López.
Esta sequía financiera ha obligado a los pequeños agricultores a depender de mercados informales dolarizados, enfrentando una transición forzada por la escasez de fondos para invertir en tecnología e insumos.
El informe de la SVIAA detalla que la producción nacional opera en condiciones de extrema vulnerabilidad, agravada por la falta de servicios básicos como agua y electricidad.
A este escenario se le suman dos factores críticos en la distribución y comercialización, como el ingreso de productos extranjeros de contrabando que satura el mercado interno. Estos alimentos entran sin controles fitosanitarios y se comercializan a precios artificialmente bajos, desplazando el producto local.
Igualmente, el desabastecimiento crónico de combustible impone costos prohibitivos para trasladar las cosechas. Además, el gremio denunció que la proliferación de alcabalas en las rutas nacionales se ha convertido en una red de extorsión logística que encarece aún más el producto final.
Para revertir el colapso del campo, el presidente de la SVIAA propuso como primer paso urgente resolver la opacidad informativa del sector, creando estadísticas oficiales confiables que permitan diseñar políticas agroeconómicas reales.
Asimismo, el gremio insistió en que la reactivación de la agricultura familiar pasa necesariamente por reactivar el financiamiento, reducir los costos de producción, garantizar seguridad jurídica y promover una inversión masiva en transferencia tecnológica.
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