
Costa Rica envió a Estados Unidos 45 toneladas de cocaína decomisadas en los últimos meses para su destrucción, debido a los elevados costos y la falta de capacidad técnica del país centroamericano para procesar la droga en su territorio. La medida se ejecutó en medio de una estrecha cooperación entre ambas naciones en la lucha contra el narcotráfico, un flagelo que se ha convertido en el principal problema de seguridad para este país tradicionalmente reconocido por su estabilidad y democracia.
Un avión C-17 de la Fuerza Aérea estadounidense trasladó el cargamento, cuyo valor en el mercado ilegal supera los 1.100 millones de dólares, según confirmó este martes la Embajada de Estados Unidos en San José.
Falta de infraestructura y precedentes en la región
Las autoridades costarricenses argumentaron el colapso de sus capacidades operativas. «Por las limitaciones presupuestarias no podíamos hacer la destrucción de la droga», reconoció el fiscal general, Carlo Díaz.
Por su parte, el director interino del Organismo de Investigación Judicial (OIJ), Michael Soto, había advertido el pasado 17 de septiembre ante el Congreso que la institución solo cuenta con un horno capaz de incinerar sustancias ilícitas, el cual suele averiarse con frecuencia, provocando la acumulación constante de cargamentos en las bodegas judiciales.
El traslado aéreo no es una práctica habitual, pero cuenta con antecedentes. En 2021, 72 toneladas de droga decomisadas en Costa Rica fueron destruidas en Miami. En la región se han registrado operativos similares: Panamá envió a Estados Unidos 55,7 toneladas de cocaína en 2023 y 42,1 toneladas en 2022 para su posterior incineración.
Cooperación internacional y el impacto del narcotráfico en el país
La Fiscalía de Costa Rica aseguró este martes que la transferencia «refleja la importancia de la cooperación entre instituciones y países para enfrentar el crimen organizado». Por su parte, la representación diplomática estadounidense confirmó que el alijo fue incautado con el respaldo del programa «Escudo de las Américas».
En 2025, las autoridades costarricenses incautaron 46,5 toneladas de cocaína, marcando la segunda cifra más alta en la historia del país, solo superada por las 47,1 toneladas registradas en 2020.
A la par del incremento en las incautaciones, la nación ha endurecido su marco legal. En 2025, el Congreso aprobó una reforma constitucional para permitir la extradición de nacionales, lo que ha facilitado la entrega a Estados Unidos de conocidos líderes del crimen organizado, entre ellos Gilbert Bell Fernández (alias Macho Coca), el exmagistrado Celso Gamboa, Edwin López (alias Pecho de rata) y el colombiano naturalizado Gabriel Lozano Bonilla (alias Compadre).
Costa Rica como centro de acopio y reexportación
En los últimos años, Costa Rica ha experimentado un alarmante incremento en las tasas de homicidios, vinculados en más del 60 % a disputas entre bandas de narcotráfico. Autoridades judiciales señalan que, debido a su posición geográfica estratégica, el país se ha transformado en un punto central para el tránsito, almacenamiento y reexportación de cocaína procedente de Suramérica hacia Norteamérica y Europa, con alianzas con carteles mexicanos y colombianos.
Muestra de esta consolidación en las rutas marítimas y terrestres es la inclusión de Costa Rica entre los 23 países citados en la Determinación Presidencial sobre los Principales Países de Tránsito de Drogas Ilícitas para el año fiscal 2027, publicada el pasado 16 de septiembre por el Departamento de Estado de los Estados Unidos.
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