Fotografía de archivo en la que se captó una vista general de un campo de torres eléctricas en Stommeln (Alemania). EFE/Federico Gambarini

Los precios mayoristas de la electricidad en la Unión Europea registraron un incremento del 22,8 % entre febrero y agosto de 2026, en coincidencia con las tensiones geopolíticas entre Estados Unidos e Irán. Sin embargo, el impacto en la luz fue notablemente menor en comparación con el encarecimiento del 88,4 % registrado por el gas en el mismo período, según el barómetro anual de la patronal eléctrica europea Eurelectric.

El informe sostiene que el sistema eléctrico del bloque comunitario logró amortiguar la crisis mejor que los mercados de combustibles fósiles gracias a un mayor peso de las fuentes de generación limpia en la matriz energética.

Resistencia renovable frente al bloqueo del estrecho de Ormuz

La disparidad de comportamiento entre ambos sectores fue especialmente marcada en el arranque del conflicto. Entre febrero y mayo, tras el bloqueo inicial del estrecho de Ormuz, el precio del gas en el índice de referencia holandés TTF aumentó un 41 %, mientras que el precio medio de la electricidad en la UE cayó un 7 %.

Eurelectric destaca el desempeño de España como uno de los principales ejemplos de resistencia en la región, donde su elevada capacidad de producción eólica y solar permitió mantener los precios de la luz relativamente contenidos tras el impacto inicial. En contraste, países con una mayor dependencia del gas, como Italia, registraron costos constitutivamente más altos.

«El año 2026 ha registrado graves perturbaciones en los mercados mundiales de la energía, que han vuelto a poner de manifiesto los riesgos de depender de combustibles fósiles importados», declaró el secretario general de Eurelectric, Kristian Ruby, quien subrayó que la electricidad limpia está dando resultados concretos «en medio de estas turbulencias».

Olas de calor y tensión estival en el sistema

Pese a la contención inicial, la tendencia se vio alterada durante los meses de verano. Las intensas olas de calor registradas en el continente dispararon la demanda eléctrica por uso de refrigeración, al tiempo que redujeron la producción hidroeléctrica en los países nórdicos. Asimismo, las elevadas temperaturas de los ríos y los bajos niveles de caudal obligaron a limitar la disponibilidad de varias centrales nucleares, sumado a paradas programadas de mantenimiento.

Estos factores empujaron al alza las tarifas eléctricas hacia finales de agosto, aunque la brecha se mantuvo: el gas se encareció casi cuatro veces más que la luz a lo largo del semestre analizado.

Reclamo de inversiones y brecha en el almacenamiento para 2030

Frente a este escenario, la patronal advirtió que la penetración de energías renovables exige acelerar con urgencia las inversiones en almacenamiento, infraestructura de redes y flexibilidad para blindar al mercado europeo frente a futuras oscilaciones internacionales.

En 2025, la UE contaba con cerca de 64 gigavatios (GW) de capacidad de almacenamiento a gran escala y mantenía previstos otros 78 GW adicionales. No obstante, Eurelectric señala que incluso si la totalidad de estos proyectos llega a concretarse, el bloque se mantendrá lejos de alcanzar la meta de 200 GW proyectada para el año 2030.

Ante esto, el gremio eléctrico instó a las instituciones europeas a agilizar la entrega de permisos para infraestructuras de red y almacenamiento, incentivar la flexibilidad de la demanda y fijar un marco regulatorio e inversor estable que permita acelerar la electrificación de la economía de la UE.

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