A fin de impulsar la soberanía tecnológica y transformar la gestión ambiental de la ciudad capital, el Centro de Ciencias Atmosféricas y Biogeoquímica del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas lidera el diseño de un ambicioso proyecto tecnológico.

La iniciativa consiste en el despliegue de una red de sensores meteorológicos de diseño nacional, creados con el objetivo de medir con precisión el fenómeno de la isla de calor urbana, optimizar la planificación de los servicios y sentar las bases para convertir a Caracas en una ciudad inteligente en la próxima década.

Bajo la dirección del investigador e ingeniero Luis Vásquez, este proyecto surge como una respuesta eficiente y de alto impacto frente a las limitaciones económicas de las redes de monitoreo convencionales.

Poco costo

Mientras que una estación meteorológica comercial en el mercado internacional posee un costo que oscila entre los 2.500 y 3.000 dólares, el equipo del Ivic ha logrado desarrollar prototipos locales con una inversión aproximada de apenas 150 dólares por unidad.

En cuanto a costo, la ventaja es increíble, destaca Vásquez, subrayando el enorme ahorro y la viabilidad técnica que esto representa para la nación.

Aunque los componentes electrónicos base son importados debido a la naturaleza global de la industria tecnológica, la innovación reside íntegramente en el talento de los profesionales venezolanos.

En una entrevista publicada por el Ministerio de Ciencia y Tecnología, el investigador aseguró que el equipo de investigación del Ivic asumió por completo el diseño de las placas de circuito, el ensamblaje de las tarjetas y la programación de los microcontroladores que dan vida a los dispositivos.

“Esta arquitectura propia garantiza que cada dispositivo cuente con una alta capacidad de transmisión de datos vía web en tiempo real”, refiere.

La información recopilada por cada punto de la red se envía de forma directa e instantánea a una central de monitoreo, permitiendo un flujo constante de lecturas climáticas sin dependencias externas ni software cerrado.

El diseño de este plan contempla alcanzar una densidad de dos sensores por kilómetro cuadrado para obtener una precisión sin precedentes en la geografía caraqueña.

Al respecto, el ingeniero detalla que lo ideal sería poder colocar por lo menos un sensor cada 500 metros para tener una medición ideal del comportamiento microclimático de la capital.

Variables ambientales

A pesar de su bajo costo, los dispositivos están equipados para registrar un espectro completo de variables ambientales críticas, tales como la temperatura del aire, la humedad relativa, la presión atmosférica, la velocidad y dirección del viento, y la humedad del suelo.

Adicionalmente, el equipo del Ivic trabaja en la pronta integración de sensores especializados en la detección de material particulado contaminante PM2.5, una de las métricas más críticas para evaluar la calidad del aire y su impacto directo en la salud respiratoria de la población urbana.

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