Ciudad Guayana. – Debido al anuncio del alcalde del municipio Caroní, Tito Oviedo, el pasado 10 de agosto,  donde informa que las personas que arrojen basura en calles y avenidas serán multadas, los ciudadanos están optando por botar  los desperdicios en zonas alejadas.

En un recorrido por parte del equipo de Soy Nueva Prensa, se pudo observar que los puntos de concentración de basura están aumentando, creando grandes zonas de contaminación y concentración de bacterias nocivas para las personas, dado que no se tiene cuidado sobre el contenido del que se están desechando.

Productos plásticos, restos de comida, trozos de madera y neumáticos son algunos de los desperdicios que se pueden visualizar en las montañas que poco a poco se han ido formando a medida que pasa el tiempo.

Esto trae como consecuencia un gran número de animales carroñeros,  como  zamuros y roedores los cuales son portadores de enfermedades.

Algunos indigentes incluso fabrican viviendas improvisadas cerca de estas áreas,  para poder registrar y  conseguir  objetos que puedan ser vendidos o restos de comidas que se puedan recuperar de las bolsas que son arrojadas.

Cabe destacar que en ocasiones la basura se incinera debido a productos inflamables que allí  se encuentran,  o por personas que lo utilizan como una solución viable para la eliminación de estos residuos.

En consecuencia, esto solo trae un mayor aumento en la contaminación, así como también una intensificación en el olor que esta desprende.

Alternativa

Andrés Villarroel lleva 40 años recorriendo las distintas avenidas en busca de estas zonas para recolectar los envases plásticos y otros objetos para ser vendidos en Cambalache y poder llevar la comida a su hogar.

Villarroel dijo  “paso un día entero para reunir 10 kilos de plástico, porque cada kilo me sale en 1 bolívar y poder darle de comer a mis 4 hijos”, acotó que él realiza este trabajo todos los días.

Agregó que ocasionalmente también vendía latón y su precio era de 500 bolívares, también se encontraba otra que denominó “la pesada” la cual tenía un precio de 700 bolívares.

 

Leonardo Estanga – Pasante