La devaluación del bolívar, la moneda de Venezuela, ha experimentado una notable aceleración en el mercado oficial de divisas tras el doble terremoto del pasado 24 de junio. Para el día de la catástrofe, el dólar estadounidense cotizaba en 617,63 bolívares, un valor que apenas dos semanas después escaló hasta los 700,22 bolívares, según la tasa oficial vigente este jueves.

Durante este breve lapso, el signo monetario venezolano acumuló una pérdida del 11,7 % de su valor frente a la divisa norteamericana, la cual se mantiene como el principal baremo para fijar los precios de bienes y servicios en el comercio local, junto al euro. Paralelamente, el precio del dólar en las mesas de cambio bancarias registró un incremento del 13,3 %.

Presión cambiaria en el BCV

La velocidad del ajuste cambiario quedó en evidencia entre las jornadas de este miércoles y jueves, cuando el billete verde trepó un 2 % en solo 24 horas —equivalente a un alza de 14,28 bolívares— para situarse en las 700,22 unidades, de acuerdo con las especificaciones del Banco Central de Venezuela (BCV). El organismo emisor anticipó que la tendencia alcista continuará, proyectando una tasa de 709,69 bolívares por dólar.

En declaraciones para EFE, el director de la firma Ecoanalítica, Asdrúbal Oliveros, explicó que en el periodo posterior a los sismos «se ha observado una aceleración de la depreciación del bolívar, principalmente en el mercado oficial». El economista subrayó que la gestión de la catástrofe «ha generado presiones adicionales sobre el gasto público y las expectativas, lo que también incide en el mercado cambiario». Asimismo, Oliveros advirtió que, aunque el BCV ha incrementado la frecuencia de sus intervenciones de venta de divisas, las medidas «han sido insuficientes para contener completamente esas presiones».

Golpe al bolsillo en plena emergencia

Con este último movimiento, la cotización de la moneda estadounidense encadena más de una veintena de meses en alza consecutiva (ciclo que inició en octubre de 2024). Esta devaluación crónica golpea directamente a las familias venezolanas, cuyos sueldos y tarifas de servicios básicos siguen fijados en la moneda local, perdiendo capacidad de compra de forma acelerada.

Los especialistas recuerdan que cualquier variación al alza en el mercado cambiario tiene un traslado casi inmediato a las estanterías debido a la indexación informal de la economía al dólar, un fenómeno arraigado en la sociedad civil desde el ciclo hiperinflacionario que experimentó el país entre los años 2017 y 2021.

Contexto de una crisis multidimensional

La vulnerabilidad financiera se suma a un panorama político y social ya complejo. La nación suramericana, sacudida a principios de año por la detención y traslado de Nicolás Maduro a Estados Unidos el pasado enero, arrastraba una inflación acumulada del 102 % solo en los primeros cinco meses.

Esta nueva escalada cambiaria se inserta en medio de la crítica emergencia humanitaria derivada de los movimientos telúricos de magnitudes 7,2 y 7,5. El balance de la infraestructura y pérdidas humanas de la catástrofe arroja, hasta la fecha, un saldo de al menos 3.899 víctimas fatales, 16.740 heridos y por encima de 17.900 personas que perdieron la totalidad de sus hogares.

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