Cuba sufrió este lunes un nuevo apagón nacional tras registrarse una desconexión total del Sistema Eléctrico Nacional (SEN) a las 12:17 hora local (16:17 GMT). Este hecho constituye el tercer colapso generalizado en lo que va de 2026 y el octavo en los últimos 24 meses, profundizando el descontento social y el estancamiento de las actividades básicas del país.
«Ocurre una desconexión total del Sistema Electroenergético Nacional. Se investigan las causas. Se continuará informando al respecto», puntualizó en sus canales oficiales la compañía estatal Unión Eléctrica (UNE).
Procedimiento lento y laborioso
Con base en las experiencias previas y los protocolos de contingencia, el restablecimiento del SEN es un proceso técnico lento que puede demorar varios días. La estrategia consiste en iniciar la generación de energía mediante fuentes de arranque sencillo —como la energía solar, hidroeléctrica y motores de generación aislados— con el fin de alimentar pequeñas áreas geográficas que posteriormente se van interconectando entre sí.
El objetivo final de este complejo engranaje es inyectar la energía suficiente a las centrales termoeléctricas del país, que representan el pilar de la generación cubana, para que estas puedan reanudar sus operaciones y producir electricidad en grandes volúmenes capaces de satisfacer la demanda de la población.
Cifras récord y desabastecimiento de combustible
La situación del SEN ha sido calificada de “crítica” por las propias autoridades gubernamentales. En La Habana se reportan cortes de luz que superan las 35 horas consecutivas diariamente, mientras que en otras provincias de la isla los usuarios han alcanzado hasta los tres días seguidos sin suministro eléctrico. De hecho, antes de la desconexión total de este lunes, la UNE ya pronosticaba que un 71 % del territorio nacional quedaría sin corriente simultáneamente en el horario de mayor demanda.
Para esta jornada se preveía una capacidad de generación de apenas 935 megavatios (MW) frente a una demanda máxima estimada de 3.100 MW. Esto arrojaba un déficit de 2.165 MW, obligando a una afectación programada de 2.195 MW para evitar apagones desordenados en las redes locales.
Impacto de la infraestructura obsoleta y el entorno geopolítico
La severa crisis energética en Cuba se arrastra desde mediados de 2024 y se ha agudizado en los últimos tres meses debido al bloqueo petrolero impuesto por el Gobierno de Estados Unidos. Sin embargo, los problemas estructurales de la isla van más allá del suministro de hidrocarburos. Este lunes, once de las 16 unidades de generación termoeléctrica del país —responsables del 40 % del mix energético— se encontraban inoperativas por averías mecánicas o trabajos de mantenimiento debido a las condiciones obsoletas en que operan, tras décadas de explotación y un déficit crónico de inversiones.
Por otra parte, la generación distribuida (motores de diésel y fueloil), que aporta otro 40 % del mix nacional, se encuentra completamente paralizada desde enero debido a la falta de combustible. El 20 % restante del mix se obtiene de gas y fuentes renovables, con un marcado apoyo de proyectos de origen chino.
Panorama económico devastador
Diversas estimaciones técnicas señalan que Cuba precisa algo más de 100.000 barriles de petróleo al día para cubrir sus necesidades básicas, de los cuales la producción nacional apenas aporta unos 40.000 barriles. El resto depende de importaciones que se han visto severamente limitadas. El último buque petrolero en arribar a la isla fue el ruso Anatoli Kolodkin —sancionado por EE. UU.—, el cual ingresó a la bahía de Matanzas el pasado 31 de marzo con 730.000 barriles de crudo, un cargamento que apenas logró cubrir la demanda por espacio de dos semanas durante el mes de abril.
Esta crisis continuada ha paralizado casi en su totalidad el aparato productivo y la economía estatal de la isla caribeña. Analistas financieros estiman que el Producto Interno Bruto (PIB) de Cuba sufrirá una contracción de al menos el 6,5 % al cierre de este año, una cifra que se suma a la dramática caída acumulada de más del 15 % registrada durante los cinco años previos.
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