
Un total de 231 cuerpos de víctimas fatales producto del doble terremoto en la devastada región de La Guaira no han sido reclamados por sus familiares hasta este lunes, según informó el gobernador de la entidad federal, José Alejandro Terán.
En declaraciones ofrecidas a la prensa, el mandatario regional detalló que los organismos forenses han logrado recuperar cerca de 2.400 cuerpos en la zona. De acuerdo con Terán, estos restos han sido «identificados con la más alta tecnología forense y equipos de última generación»; asimismo, advirtió que los cadáveres que permanezcan en las morgues sin ser retirados por allegados serán trasladados al cementerio La Esperanza para proceder con su inmediata inhumación.
La postura oficial frente a las sepulturas
El gobernador negó de forma categórica que se estén utilizando fosas comunes para deponer los restos de la tragedia. Por el contrario, aseveró que los entierros se realizan en espacios «individuales para cada uno» de los fallecidos, los cuales contarán con una cruz blanca y una placa de identificación correspondiente.
«Cuando aparezca algún familiar queriendo identificar a los cuerpos que allí estamos inhumando, lo va a poder hacer con todo el apoyo de nuestros especialistas», aseguró el funcionario, añadiendo que estas labores se ejecutan «siguiendo todos los protocolos internacionales, bajo la supervisión de la Cruz Roja».
Testimonios contradicen la versión gubernamental
A pesar de las afirmaciones de la gobernación, informaciones recabadas en el terreno por la agencia EFE exponen una realidad distinta. Varios testigos en el área indicaron que centenares de víctimas, presuntamente sin identificar, están siendo sepultadas de manera masiva en varias fosas de gran envergadura abiertas de forma apresurada debido a la emergencia en el cementerio municipal de La Guaira.
Un trabajador del camposanto La Esperanza, quien solicitó resguardar su identidad bajo estricto anonimato, señaló que este lunes ingresaron al recinto tres vehículos cargados con aproximadamente 30 fallecidos que no portaban registros de identidad. El empleado relató además que, entre el sábado 27 de junio y el miércoles 1 de julio, arribaron cerca de 10 camiones con cargamentos de cadáveres, por lo que calcula de manera preliminar que al menos 800 personas ya han sido enterradas en ese sector bajo condiciones de premura.
Evidencia en el terreno
Un equipo periodístico desplegado en un caserío aledaño logró constatar visualmente las operaciones de las autoridades en las laderas del cementerio. En el lugar se habilitó un terreno de amplias dimensiones sobre una pendiente donde se han cavado decenas de zanjas continuas.
En dicha superficie, los féretros han sido dispuestos uno al lado del otro en hileras consecutivas, acompañados por cruces de madera en la parte exterior. Debido a la vasta extensión del terreno preparado, el área cuenta con capacidad potencial para albergar miles de urnas adicionales. Durante la inspección visual, se observó un toldo dispuesto por el personal técnico para resguardar las cruces restantes, mientras cuadrillas de obreros avanzaban en cubrir con pesadas capas de tierra los ataúdes recién posicionados.
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