
Los integrantes del equipo de búsqueda y rescate colombiano regresaron este lunes al país y compartieron los pormenores de su despliegue en Venezuela, donde hicieron frente a jornadas extenuantes y a una constante carrera contra el tiempo tras los devastadores terremotos que han dejado un saldo de 3.535 muertos y 16.740 heridos. Los rescatistas coincidieron en que la «alegría inmensa» de hallar vida entre las ruinas compensó todo el desgaste físico y logístico.
El infante de Marina profesional Efrén Castro Moreno, uno de los cuatro guías caninos de la delegación, recordó la presión psicológica y física del operativo: «Las jornadas fueron muy extenuantes porque el tiempo jugaba en contra de quienes buscábamos sobrevivientes entre los escombros. Una hora, un minuto que pasara era una oportunidad menos de encontrar una persona con vida», relató.
Sin embargo, Castro Moreno aseguró que el cansancio pasó a un segundo plano gracias al rescate de Moisés, un niño de 11 años que fue localizado con vida bajo las estructuras colapsadas el pasado 29 de junio. «Es una alegría inmensa encontrar vida en medio de todo este desastre. Fue muy satisfactorio poder encontrar al niño», agregó emocionado.

Desafíos logísticos y metodológicos en el terreno
Por su parte, Silvia Ballén, líder del Programa Nacional de Búsqueda y Rescate de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD), explicó en entrevista para la agencia EFE que la movilidad interna representó uno de los obstáculos más críticos para el personal.
«Cuando nos asignaron la base de operaciones, desplazarnos hacia los puntos donde debíamos intervenir fue un desafío. Tuvimos trancones (embotellamientos) de más de dos y tres horas que nos impedían llegar rápidamente», detalló Ballén.
A las complejidades geográficas y de tráfico se sumó la dificultad de articular esfuerzos con brigadas locales o internacionales que no operaban bajo los estándares y la metodología técnica de las Naciones Unidas para la revisión de estructuras colapsadas. «Trabajar en conjunto en la revisión de estructuras fue bastante complejo y bastante lento», puntualizó la funcionaria.

Una fuerza de élite continental
El contingente humanitario enviado por Colombia estuvo conformado por 64 rescatistas profesionales y cuatro caninos altamente especializados en la localización de personas sepultadas, logrando ejecutar cerca de 35 evaluaciones exhaustivas de edificaciones durante su permanencia en el territorio venezolano.
Este grupo cuenta con la prestigiosa clasificación de equipo de búsqueda y rescate de nivel mediano bajo las normativas del Grupo Asesor Internacional de Operaciones de Búsqueda y Rescate (INSARAG) de las Naciones Unidas. Se trata de una rigurosa certificación de élite que en el continente americano solo poseen cinco delegaciones: una en Colombia, dos en Chile y dos en los Estados Unidos.
Tránsito hacia la fase de recuperación y asistencia humanitaria
Pese al retorno de los especialistas en salvamento, el compromiso de asistencia bilateral se mantendrá activo. El director general de la UNGRD, Javier Pava, confirmó a EFE que, una vez concluida formalmente la fase inicial de búsqueda y rescate, el Gobierno colombiano reconfigurará su apoyo a Venezuela mediante nuevas misiones técnicas especializadas.
Según precisó Pava, las autoridades colombianas ya desplegaron e instalaron un hospital de campaña en una de las zonas afectadas y, en el transcurso de los próximos días, viajará un equipo de peritos forenses para cooperar con las instituciones venezolanas en las complejas labores de identificación de las víctimas mortales. El director ratificó que el Gobierno mantendrá este canal de cooperación humanitaria «hasta el último día» de la actual gestión presidencial colombiana, fijado para el próximo 6 de agosto.
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