El candidato ultraderechista Abelardo de la Espriella reacciona en el cierre de su campaña este domingo, en Buga (Colombia). EFE/ Ernesto Guzman Jr

Los dos candidatos que se disputarán la presidencia de Colombia cerraron este domingo sus campañas para la segunda vuelta electoral del próximo 21 de junio con multitudinarios actos en plaza pública. A partir de este momento, y de acuerdo con la legislación electoral, los aspirantes entran en la fase final de la contienda donde solo se les permitirá realizar reuniones de carácter privado.

El cierre de la actividad proselitista coincidió con la difusión del último sondeo del Centro Nacional de Consultoría (CNC), publicado por la revista Cambio. El estudio revela que el derechista Abelardo de la Espriella, quien ya había ganado la primera vuelta el pasado 31 de mayo, mantiene el liderato con un 48,6 % de la intención de voto, superando por 3,9 puntos porcentuales al izquierdista Iván Cepeda, quien alcanza el 44,7 %. Otras mediciones previas de las firmas Guarumo y AtlasIntel ensanchan la brecha a favor de la oposición, situándola entre 7,6 y 7,8 puntos.

De la Espriella denuncia presiones armadas desde el Valle del Cauca

Con camisetas, banderas nacionales y consignas alusivas a su alias de «El Tigre», miles de simpatizantes acompañaron a Abelardo de la Espriella en Buga (Valle del Cauca). El abogado y candidato del movimiento Defensores de la Patria eligió esta localidad para encomendarse a la emblemática figura del Señor de los Milagros con miras a la votación del domingo.

Durante su intervención, De la Espriella lanzó duras críticas al oficialismo y denunció que estructuras armadas ilegales se encuentran intimidando a los electores en regiones de la periferia: «Lo que está ocurriendo en Nariño y Cauca constituye una grave amenaza contra la democracia y la libertad electoral. En más de 46 de los 64 municipios de Nariño y en más de 36 municipios de los 42 del Cauca existe una fuerte presión armada de grupos ilegales sobre la población», aseveró.

El candidato relacionó estas presiones con las zonas donde su rival obtuvo votaciones de hasta el 95 % en la primera vuelta y concluyó definiendo la contienda en clave moral: «Comprendí que esta no solamente es una campaña política, es una batalla moral, es una guerra espiritual, es una batalla por el alma misma de la patria».

Cepeda defiende el legado oficialista desde su bastión en el Caribe

En contraparte, Iván Cepeda, representante del Pacto Histórico, congregó a sus bases en Soledad, municipio del área metropolitana de Barranquilla y uno de los principales feudos electorales de la izquierda colombiana. Acompañado por una masiva asistencia, el aspirante que busca suceder al presidente Gustavo Petro se mostró optimista de cara al escrutinio definitivo, asegurando contar con «el mejor programa y la causa justa».

Cepeda centró su discurso en reivindicar las banderas sociales y las reformas ejecutadas por la administración actual, proyectándolas como los cimientos de su eventual mandato para el periodo 2026-2030.

«Por primera vez en la historia republicana pusimos en el centro las transformaciones sociales: sacamos a millones de la pobreza, avanzamos en la reforma agraria, dignificamos las pensiones y ampliamos la cobertura educativa y en salud», defendió ante la multitud. El candidato izquierdista cerró el mitin reafirmando su compromiso con la plataforma gubernamental: «Este es el gobierno de la vida, de la paz y de la equidad. No hemos terminado, pero hemos comenzado el cambio profundo que Colombia necesitaba. Por eso continuaremos esta obra histórica con el segundo gobierno progresista».

El candidato de izquierda a la Presidencia de Colombia, Iván Cepeda (c), reacciona en el cierre de su campaña este domingo en Soledad (Colombia). EFE/ Ricardo Maldonado Rozo

 

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