
El avión militar enviado por Chile a Bolivia en misión de asistencia humanitaria permanecerá once días en el país vecino. Su propósito fundamental será ejecutar puentes aéreos estratégicos para el traslado de alimentos y medicamentos de primera necesidad hacia las principales ciudades de la región andina, actualmente aisladas por las protestas campesinas que exigen la renuncia del presidente Rodrigo Paz, confirmó el viceministro de Defensa Civil, Alfredo Troche.
La aeronave, un Hércules C-130 de la Fuerza Aérea de Chile (FACh), aterrizó este domingo en el aeropuerto de El Alto tras hacer escala en Santa Cruz, adonde llegó inicialmente procedente de Santiago con una carga de 6,1 toneladas de insumos no perecederos.
«Es un avión Hércules que, además de traer alimentos, se está poniendo al servicio de la población boliviana para los puentes aéreos. Durante once días vamos a estar usando este avión gracias al Gobierno chileno», precisó Troche al canal estatal Bolivia TV.
Operación logística ante el cerco a las ciudades
El plan diseñado por el Viceministerio de Defensa Civil establece que la tripulación chilena operará principalmente los corredores que conectan a Santa Cruz, La Paz, Cochabamba y Sucre, volando además a los puntos críticos del país donde el bloqueo de carreteras amenace la estabilidad del suministro básico. Esta maniobra representa el segundo despliegue de auxilio humanitario coordinado por Chile en lo que va del año, tras una primera incursión aérea realizada en mayo.
El asedio de los manifestantes contra la administración de Rodrigo Paz se ha ensañado de manera particular con el área metropolitana de La Paz y El Alto. Asimismo, los manifestantes mantienen clausuradas las rutas de exportación e importación que enlazan a Bolivia con Perú y Chile, completando este domingo 39 días de conflicto ininterrumpido.
El impacto de las protestas promovidas por el «evismo»
Los bloqueos de caminos son impulsados por la Central Obrera Boliviana (COB), la Federación de Campesinos de La Paz Túpac Katari y organizaciones sociales leales al expresidente Evo Morales (2006-2019). Las medidas de presión se extienden por seis de los nueve departamentos del país, paralizando casi por completo la actividad en los sectores central y andino de la nación.
Hasta el momento, la crisis institucional se ha cobrado la vida de al menos dieisiete personas, de las cuales trece fallecieron debido a la imposibilidad de recibir atención médica a tiempo por culpa de las barricadas en las autopistas. En el plano financiero, los gremios productivos y el Ejecutivo estiman las pérdidas globales en cerca de 2.500 millones de dólares.
Una alianza comercial por encima de la controversia marítima
La cooperación operativa de la FACh se desarrolla en un contexto complejo, dado que Bolivia y Chile no mantienen relaciones diplomáticas formales a nivel de embajadores desde 1962 —con una ventana de excepción entre 1975 y 1978— debido al centenario reclamo de soberanía marítima boliviano. Actualmente, el flujo político e institucional entre ambos Estados se canaliza exclusivamente mediante sus respectivos consulados generales en La Paz y Santiago.
Sin embargo, el presidente Rodrigo Paz —quien asistió en marzo pasado a la investidura de su homólogo chileno, José Antonio Kast— ha insistido en la necesidad de estructurar una nueva agenda comercial y logística con Chile, buscando dinamizar la economía de su país sin que esto signifique renunciar a la histórica aspiración de obtener una salida soberana al océano Pacífico.
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