Nueva York, Estados Unidos.  Los Yanquis esperan ante los Astros allanar el camino para quedar más cerca de su Serie Mundial número 28 y confían en que el poder de seis de sus jugadores latinos los llevará desde este sábado a esa meta.

Torres, junto al colombiano Giovanny Urshela, el cubano Aroldis Chapman y los dominicanos Luis Severino, Gary Sánchez y Edwin Encarnación se han convertido en el bastión de los Mulos del Bronx.

‘G.T.’, como le llaman sus compañeros, a sus 22 años ha mostrado como segunda base una madurez envidiable en el diamante, tanto a la ofensiva como con el guante.

En la pasada Serie Divisional ante los Mellizos bateó .417, de 12-5, con un jonrón, cuatro dobles y cuatro impulsadas. El 7 de octubre conectó su primer cuadrangular de la postemporada y se convirtió en el jugador de los Yanquis más joven en hacerlo en unos ‘playoffs’ desde Derek Jeter, que lo logró con 22 años y 105 días.

Torres, sin duda, resultó una ganga para los Yanquis, teniendo en cuenta que apenas cobra 605.000 dólares anuales.

Los Yanquis confiaban tanto en él que lo ficharon hace 3 años en un cambio arriesgado que envió a Chapman a los Cachorros, pero meses después volvieron a firmar al cerrador cubano que salió campeón de la Serie Mundial en ese año con Chicago.

En cada victoria de este año los Yanquis han tenido una tradición: dar un cinturón -como los de boxeo- marcado con «N.Y.» al jugador más destacado.

El lunes, tras barrer en tres juegos a los Mellizos, el jardinero Aaron Judge se lo dio a Torres, que además igualó una marca de dos leyendas yanquis, Mickey Mantle y Joe DiMaggio, al lograr dos temporadas de 20 o más jonrones antes de los 23 años. Lo hizo en 2018 -con 24- y en 2019 -con 38-.

«Hace todo con una sonrisa. Tiene un talento que muy pocos poseen», declaró sobre Torres el gerente de los Yanquis, Brian Cashman, a la página de la MLB.

El oriundo de Caracas, de 1,85 metros y casado desde el 2017 con Elizabeth, su novia de infancia, confiesa que solo se pone un poco nervioso cuando habla en público, ya que aunque ha mejorado su inglés admite que le falta pulirlo más.

Uno de sus ‘panas’ es el colombiano Giovanny Urshela, tercera base que cumple 27 años hoy, viernes, y al que le gustaría celebrarlo mañana con un triunfo ante los Astros.

El despegue del cartagenero en las Grandes Ligas llegó con los Yanquis, que lo incorporó en su ‘roster’ el 6 de abril por el lesionado Miguel Andújar.

Desde entonces ‘Gio’ ha aprovechado cada juego y se siente orgulloso de ser el segundo colombiano en portar dicho uniforme, después de que Donovan Solano lo hiciera entre 2015 y 2017.

Urshela rompió el récord que tenía desde 2003 Orlando Cabrera de ser el colombiano con más jonrones en una campaña, con 17.

‘Gio’ ya acumula 20 ‘bambinazos’.

De niño jugaba fútbol y quería ser portero como el español Íker Casillas, pero el béisbol lo atrapó. Tiene un hijo de seis años, Thiago, que practica fútbol en una escuela de Cartagena y que es su mayor adoración.

Con el dinero que los Indios pagaron por él, sus padres pudieron comprar su casa. Gana 555.000 dólares anuales y gracias a sus números para la próxima temporada su contrato tendría un incremento de hasta siete millones de dólares por año durante tres campañas.

Cuando no piensa en béisbol, a ‘Gova’, como le llaman sus amigos, le gusta ver partidos del Real Madrid, asegura que extraña todo de su natal Cartagena y está feliz por ser uno de los indiscutidos de Aaron Boone, el mánager de los Yanquis.

El apagafuegos cubano Aroldis Chapman, de 31 años, es un veterano de mil guerras que posee el récord del lanzamiento más rápido en Grandes Ligas (106.9 millas por hora).

Desertó en 2009 de la selección cubana durante un torneo en Rotterdam, Holanda, y recibió un contrato de los Rojos por 25,2 millones de dólares, según la MLB.

No pasó mucho tiempo para que se ganara el apodo de ‘Misil’ por sus picheos de más de 100 millas. En 2017 firmó con los Yanquis por 86 millones de dólares tras ganar la Serie Mundial con los Cachorros.

El lunes logró su octavo salvamento en duelos de postemporada después de retirar a cinco bateadores. Irónicamente cuando celebraba ese triunfo en el vestuario, sufrió una lesión en la mano izquierda al recibir el impacto de una botella de champán precisamente en su mano de lanzar, que tuvo que vendarse.

Pese a lo anterior, todo indica que ‘el Misil’ estará listo.

El trío estelar dominicano lo encabeza el abridor Luis Severino, de 25 años, quien hizo apenas el lunes su cuarta apertura en lo que va del año, debido a una lesión que sufrió en marzo en el manguito rotador del hombro derecho.

Su principal lanzamiento es una bola rápida de 96 millas por hora. Creció en su natal Sabana de la Mar siendo fan de los Yanquis y creó la fundación Severino, cuyo objetivo es ayudar a los niños de República Dominicana.

Los éxitos de un lanzador también se deben al entendimiento con su receptor, el dominicano Gary Sánchez.

A sus 26 años es clave en los Mulos del Bronx pese a que se lesionó la ingle el pasado mes, en una temporada plagada de lesiones para los Yanquis.

Regresó ante los Mellizos y aunque bateó muy poco: para .125 con un hit en ocho turnos, una carrera anotada y cuatro ponches, es un as a la defensiva.

Edwin Encarnación, dominicano de 36 años, cierra el grupo del ‘power’ latino. Juega como primera base o bateador designado.

Ha vuelto de una lesión pero siempre ha sido de temer. Tiene récord de dobles en una sola temporada con 34 y ha conectado 414 jonrones a lo largo de su carrera.

EFE

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