
Dos de los grandes bateadores de los Cerveceros están de regreso. Uno de ellos anunció su retorno con autoridad.
Los Cerveceros activaron al jardinero venezolano Jackson Chourio y al primera base Andrew Vaughn de la lista de lesionados antes de la derrota del lunes 6-3 ante los Cardenales en el Busch Stadium, y Chourio brilló en su debut de temporada, embasándose las cinco veces que fue al plato mientras igualaba su tope personal con cuatro hits para encender a Milwaukee en una noche mayormente frustrante.
El primer swing de Chourio en la temporada regular produjo un doblete en la primera entrada que salió de su bate a 108.3 millas por hora, según Statcast, y así arrancó con todo. Siguió con un sencillo a 102.8 mph en el tercer inning, otro a 105.7 mph en el quinto, negoció un boleto en cuenta llena en el séptimo y luego coronó su jornada con un doble a 109.2 mph en el noveno capítulo antes del jonrón de dos carreras de Brice Turang.
Pero el hit oportuno eludió a los Cerveceros en el resto del juego, terminando de 12-2 con corredores en posición de anotar y dejando a 12 hombres en base, a uno de su cifra máxima de la campaña.
“Dejamos a muchos corredores ahí en las bases. Eso es frustrante”, confesó Chourio. “Al mismo tiempo, tenemos un grupo muy talentoso aquí y tengo mucha confianza en todos los muchachos del clubhouse. Sé que aprovecharemos esas oportunidades más adelante”.
Los Cerveceros bajaron al jardinero Blake Perkins a Triple-A Nashville y designaron para asignación al patrullero Greg Jones para hacerle espacio a Chourio y Vaughn, quienes representan adiciones muy bien recibidas. Los Cerveceros son penúltimos en las Grandes Ligas con 23 cuadrangulares (sólo por delante de los Gigantes), y llegaron a la jornada del lunes en el antepenúltimo lugar con un porcentaje de slugging de .354 mientras extrañaban a Chourio durante toda la campaña y a Vaughn desde el Día Inaugural. Ambos estuvieron marginados por fracturas en la mano izquierda.
“A nivel individual y como equipo, fue muy difícil armar las alineaciones sabiendo que somos deficientes en ciertas áreas”, confresó el manager de los Cerveceros, Pat Murphy. “Ustedes lo han mencionado: Cuando no te vuelas la cerca por tantos juegos en una temporada de Grandes Ligas, pones mucha presión sobre tu defensa y tu pitcheo”.
“Hemos hecho un gran trabajo creando carreras por nuestra cuenta”, añadió. “De alguna manera. Todos hemos visto eso. Pero también tienes que dar extrabases”.
El porcentaje de slugging de .493 de Vaughn lideró a los Cerveceros la temporada pasada después de llegar en un cambio con los Medias Blancas, y Chourio viene de temporadas consecutivas de 20-20 para comenzar su carrera en las Mayores. Así que ambos pueden aportar algo de poder.
Chourio ingresó a la lista de lesionados en la mañana del Día Inaugural con una fractura en su mano izquierda, una lesión que sufrió originalmente mientras jugaba para Venezuela en el Clásico Mundial de Béisbol. La fractura no fue detectada originalmente, pero cuando Chourio reportó molestias persistentes, se sometió a escaneos más detallados que revelaron una pequeña fractura.
Enviado a Triple-A el mismo día que Vaughn, Chourio se fue de 6-1 en una pasantía de tres encuentros que se interrumpió cuando bateó un foul en su tobillo izquierdo la noche del sábado. Las radiografías dieron negativo, y fue visto en el Busch Stadium a primera hora de la tarde del lunes haciendo ejercicios de carrera bajo la supervisión del cuerpo médico de los Cerveceros.
“Fue una decisión apretada porque todavía está muy adolorido”, dijo Murphy. “Ciertas pelotas que te das de foul en el pie o el tobillo no te dan ese mismo tipo de dolor. Donde le pegó, estaba muy adolorido. Pero se moría de ganas por jugar”.
¿Fueron seis turnos al bate suficientes para estar listo para el pitcheo de Grandes Ligas?
“Definitivamente”, aseguró Chourio antes del partido.
Luego lo demostró.
“El chico hizo esto el año pasado”, recordó Murphy, refiriéndose al regreso de Chourio al final de la temporada por una lesión en la corva. “Él sabe la diferencia. Él sabe cuándo se encienden las luces. Un esfuerzo fabuloso. Cinco grandes turnos al bate. Obviamente no conseguimos el batazo oportuno para él”.
“Con suerte, esto nos dará un pequeño impulso y la gente puede ver la luz al final del túnel”, concluyó Murphy.
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