Seúl.- Un tribunal de Corea del Sur declaró culpable este lunes al expresidente Chun Doo-hwan de difamar a un testigo ya fallecido en relación con la masacre que el ejército perpetró en la ciudad de Gwangju en 1980 cuando era jefe de Estado.

El tribunal de distrito de Gwangju, a unos 330 kilómetros al sur de Seúl, respaldó el testimonio del testigo, un sacerdote que afirmó en unas memorias publicadas en 2017 que helicópteros dispararon contra civiles durante aquella acción, y condenó a Chun, de 89 años, a ocho meses de prisión, suspendida por dos años.

El exdictador, una de las figuras más polémicas de la política surcoreana, nunca ha admitido ninguna responsabilidad ni pedido perdón por la masacre, en la que se cree que murieron cientos de personas.

Chun, general de la armada que lideró un golpe de Estado en 1979 y gobernó el país hasta 1988, ya fue condenado a muerte en 1996 por esta masacre y por varios actos cometidos durante su presidencia, aunque la sentencia fue rebajada después a cadena perpetua, la cual no cumplió tras recibir el indulto presidencial en 1997.

El levantamiento en Gwangju, donde se estima que el ejército mató a unos 600 civiles, se produjo poco después del golpe de Estado de Chun, en respuesta a la imposición de la ley marcial y al asesinato de un grupo de estudiantes universitarios a manos de soldados.

Varias investigaciones confirmaron que efectivamente se disparó contra la ciudadanía desde helicópteros militares.

En la sentencia emitida hoy y recogida por la agencia de noticias Yonhap, el juez Kim Jung-hoon señaló que hay motivos razonables para concluir que hubo tiroteos desde helicópteros durante el suceso.

«Dada la posición del acusado y sus acciones durante el levantamiento del 18 de mayo, debía haber estado al tanto de los disparos desde los helicópteros», dijo el magistrado.

Unos 100 ciudadanos y activistas de Gwangju se concentraron frente al tribunal con carteles pidiendo la detención del exdictador.

El sacerdote Cho Young-dae, sobrino del clérigo fallecido y quien presentó la demanda en 2018, acogió con agrado el veredicto, pero dijo que la prisión suspendida le parece demasiado indulgente, teniendo en cuenta el dolor causado por Chun.

La masacre de Gwangju es uno de los espisodios que más división genera en Corea del Sur entre liberales y conservadores, con estos últimos argumentando en muchos casos que el levantamiento fue orquestado por operativos norcoreanos.

 

EFE