La Defensoría del Pueblo de Colombia emitió este domingo un firme pronunciamiento dirigido al presidente Abelardo de la Espriella, exhortándolo a abstenerse de convertir la exhibición de cadáveres en una demostración de poder estatal, tras la reciente escalada de operaciones militares contra organizaciones criminales y disidencias armadas en el país.
A través de una declaración institucional expresada por la defensora Iris Marín, la entidad cuestionó la difusión de imágenes en las que el mandatario aparece caminando entre los cuerpos embolsados de 23 presuntos disidentes de las FARC abatidos en el departamento del Guaviare, así como una presentación similar de cuatro fallecidos tras un operativo en Riohacha contra las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada. Marín enfatizó que el Estado no debe competir con los grupos al margen de la ley en generar miedo o degradar al adversario.
Límites constitucionales en la política de «mano dura»
La Defensoría enfatizó que la comunicación pública del Gobierno debe guardar respeto por la dignidad humana, incluso en el marco del conflicto armado. Aunque la institución ratificó la legitimidad del uso de la fuerza pública para someter al crimen organizado y defender a la población, advirtió que la fortaleza de las instituciones democráticas radica en no rebasar los marcos éticos, la Constitución y el Derecho Internacional Humanitario para proyectar autoridad.
Alertas sobre portales de recuento de bajas
Durante la alocución, la Defensoría también alertó sobre la detección de la plataforma digital denominada «Las Bajas del Tigre», espacio donde se contabilizan las muertes generadas en operativos militares desde el inicio del periodo presidencial. La entidad reiteró que los símbolos del poder público deben afianzarse en el cumplimiento de la ley y la preservación de los valores republicanos, evitando la normalización del horror en el discurso oficial.
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