Fotografía de archivo. EFE/ Miguel Gutiérrez

La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, enfocará sus esfuerzos de los próximos meses en la recuperación económica nacional. Según un análisis de la firma de geopolítica Recorded Future, su estrategia busca consolidar la continuidad del chavismo y, simultáneamente, reforzar el incipiente entendimiento con Estados Unidos.

«El escenario más probable es que Rodríguez consolide su poder dentro del chavismo y se resista a cualquier intento de adelantar las elecciones», aseguró a EFE Geoff Ramsey, experto de la organización. Ramsey advierte que la mandataria enfrentará obstáculos significativos, como la presión de sectores en Washington que aún exigen la celebración de comicios.

El desafío del «frente interno»

Tras cumplir sus primeros cien días en el cargo, el estudio señala que la principal amenaza para el liderazgo de Rodríguez no proviene de la oposición, sino de las filas del propio Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV).

Figuras de peso como el ministro del Interior, Diosdado Cabello, así como mandos militares y económicos, ven el acercamiento a la Casa Blanca como un «riesgo directo para sus intereses». Para mitigar este conflicto, Rodríguez ha optado por un equilibrio delicado: en lugar de depurar la coalición, mantiene a aliados de Cabello en puestos clave, intentando preservar la cohesión del movimiento.

Pragmatismo energético y relación con Trump

En el ámbito internacional, Rodríguez ha implementado una estrategia de «cooperación con gestos para salvar apariencias». Este enfoque permite cumplir con las necesidades energéticas de EE. UU. tras la captura y deposición de Nicolás Maduro, sin perder la legitimidad frente a los leales al PSUV.

Por su parte, el presidente Donald Trump ha elogiado la gestión de Caracas, destacando la creación de un marco legal para que empresas estadounidenses comercialicen petróleo venezolano. «Tenemos gente estupenda dirigiendo Venezuela; la relación es buena, somos socios y hemos recibido cientos de millones de barriles», afirmó el mandatario republicano la semana pasada, bromeando incluso con su alta popularidad en las encuestas locales.

La ruta hacia 2031 y el aval del TSJ

El análisis de Recorded Future advierte que Rodríguez se resistirá a convocar elecciones «realmente competitivas» a menos que la mejora económica garantice una victoria holgada para el PSUV. Bajo este esquema, la gestión podría prolongarse hasta que concluya el mandato original de Maduro en 2031.

Esta continuidad se ampara en el fallo de la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) del pasado 3 de enero. Tras la captura de Maduro y Cilia Flores por tropas estadounidenses en Caracas, el máximo tribunal declaró la «ausencia forzosa» del presidente y justificó la asunción de Rodríguez el 5 de enero como una medida de «protección para garantizar la continuidad administrativa del Estado».

Hacia la normalización diplomática

El deshielo bilateral ha mostrado avances concretos en las últimas semanas:

Retiro de sanciones: La OFAC eliminó recientemente a Delcy Rodríguez de su lista de sancionados, donde permanecía desde 2018.

Regreso diplomático: El 30 de marzo se reanudaron oficialmente las operaciones de la Embajada de EE. UU. en Caracas, sellando el restablecimiento de relaciones rotas desde 2019.

Este nuevo panorama sugiere que, por ahora, el pragmatismo económico y la estabilidad regional han primado sobre la exigencia inmediata de una transición política total.

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