«Jesús se acercó y les habló así: Me ha Sido dada toda autoridad en el cielo y en la tierra. Vayan, pues, y hagan que todos los pueblos sean mis discípulos. Bautícenlos en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enséñenles a cumplir todo lo que yo les he encomendado a ustedes. Yo estoy con ustedes todos los días días has el fin de la historia» (Mateo 28, 18-20).

Hermanos, que durante este nuevo año sepamos en el corazón, que Jesús, el Señor, nos acompañará de principio a fin y cumplirá lo que nos ha dicho: que estará con nosotros hasta el final de la historia, o del mundo como también solemos decir.

Que las buenas noticias, la alegría, la salud, la dicha, la unión familiar, los proyectos más nobles se hagan presentes en nuestro camino en el 2021, todos los días como dice Jesucristo, que aunque no impidan los momentos adversos, la tristeza, la duda, la enfermedad, incluso las noticias desalentadoras, tengamos en cuenta que en Cristo nuestra fe se transforma en un muro de contención, es una fe a largo plazo que no se quiebra ante las situaciones hostiles, sino que nos mantiene firmes en Aquel que nos da la Vida, y nos la da en abundancia (cf Juan 10, 10).

Ciertamente, hermanos, continuamos transitando bajo la amenaza del Covid 19, y hemos visto de cerca, en nosotros mismos y en seres queridos, los dolores físicos que genera, incluso hemos visto la muerte repentina de muchas personas, sin embargo, fijemos una vez más la mirada en el Carpintero de Nazaret, en sus promesas que se cumplirán. Además, recordemos que la fuerza de Dios comienza donde termina la nuestra. Caminemos y confrontemos la adversidad con la fuerza de Dios, con esa fuerza que no tiene paralelo, y digamos al unísono con Teresa de Jesús, la santa: TODO PASA. Y esta pandemia también pasará junto con todo lo que ahora representa oscuridad, depresión, tristeza, desánimo, injusticia y muerte.

Oremos:

Digamos con el corazón:

Señor, Jesús, contigo y en ti nuestra vida encuentra su verdadero sentido. Bendice a nuestra familia, especialmente la que se encuentra lejos de nuestra Nación, que tu Presencia traspase las fronteras y en este preciso instante tu Gracia, tu Sanación, tu Amor y tu Misericordia abracen a nuestros seres queridos. Que la venganza le dé paso a la indulgencia, la depresión se rinda ante el amor por la vida, la enfermedad sea derrotada ante la sanación, el mal se postre ante Ti, y sintamos en nuestro corazón que Tú nunca te mudas, sino que nos acompañas siempre, hasta el final. Amén.

Que San José cuide e interceda por nosotros, y que junto a María, nos guíe a la paz que solo Dios puede dar.

Ánimo

P. Gerardo Moreno

Parroquia Catedral San Juan Pablo II

Diócesis de Ciudad Guayana

Año de San José, año esperanza

CARTA A LOS CRISTIANOS (10)