

El Comando Intersindical del Magisterio en Bolívar ha decidido declararse en alerta permanente, tras el retorno a las aulas por el inicio del año escolar 2026-2027, y ratificar los reclamos reivindicativos por salarios y condiciones laborales dignas.
Para el gremio docente en la entidad se da inicio a un nuevo año escolar, no solo dentro de un contexto de profunda crisis, y marcado por la ilegalidad y violaciones flagrantes al derecho de los educadores, sino también bajo amenazas y humillaciones que continúan recibiendo por parte de supervisores y directores de instituciones educativas.
La coalición del magisterio, integrada por la Dra. Lina Maradei de Beltrán, presidenta de Sinvema Bolívar FVM; MSc Aixa Viera, presidenta de Sutradocencia Bolívar; MSc María Guerra del Colegio de Profesores; Profe María Fernanda Arandia de SUTPP; Profe Milagro Pérez de Sindite Fenatev Bolívar. Lcdo José Félix Darnot del Colegio de Licenciado en Educación y Lcda Carmelis Urbaneja de la FVM Caroní, rechazó cualquier intento del patrono de tapar la abrupta realidad en que se retorna a las aulas, y el marcando ausentismo de estudiantes y docentes que se palpó el pasado lunes, tras el llamando ilegal a las aulas.
“Los informes en cada municipio evidencian que los educadores decidieron no sumarse al llamado ilegal, significando una incorporación a aulas de apenas un 45%”, dijeron.
Además, denunciaron que muchos docentes fueron objeto de amenazas por supervisores y directores de escuelas. “Muchos docentes fueron amenazados con quitarles el bono si no asistían al llamado a clases. Siguen las amenazas y acoso al magisterio”.
Para la dirigencia del magisterio se comienza un año escolar, que afecta a los docentes con salarios cada vez más devaluados, sumidos en la miseria y devorado por la inflación brutal, que bien puede extenderse a alumnos, padres y representantes, que tampoco escapan a esta realidad económica.
“Volver a las aulas es un reto de supervivencia”, manifestó el gremio docente en el estado Bolívar, apuntando a las condiciones inhumanas en las que deben laboral, infraestructuras deplorables, carentes de agua, sometidas a altas temperaturas por falta de climatización en muchas escuelas, y sin contar los racionamientos eléctricos presentes.
“Los educadores estamos viviendo la peor de las situaciones, sin salarios dignos, escuelas en el suelo, humillados, amenazados, sometidos a bonos que no dignifican la labor docente”.
Los planteles no han sido siquiera dotados de implementos para su mantenimiento. Esto, significa tener que solicitar contribuciones a padres y representantes para el mantenimiento de limpieza de las instalaciones, pintura y demalezamiento, demostrando la desidia de un estado que no cumple con su obligación de acondicionar las instituciones educativas.
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