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Ciudad Guayana.-Las ciudades forman su espíritu a lo largo de siglos de avance y desarrollo, así se cimentan las tradiciones por la práctica continua de ellas, y en las navidades guayanesas ya se ha vuelto una verdadera tradición la puesta en escena de la mundialmente famosa pieza de ballet “El Cascanueces” de Chaikovski, interpretada por las niñas y jovencitas de la escuela de la profesora Zandra Patricia Rodríguez, que este año arribó a su treceava edición.  Y junto al encendido de las luces de los clubes, la carrera El Palmar y la calle de Villa Asia ya forma parte de una tradición decembrina de la ciudad.

En esta oportunidad la adaptación guayanesa del “El Cascanueces” se presentó en el auditorio del Centro Portugués Venezolano de Guayana, donde Zandra Patricia  subió al escenario entre 80 y 100 ejecutantes que desplegaron la magia musical de la inmortal pieza del ruso Piotr Ilich Chaikovski que es uno de los grandes espectáculos para el ballet en todo el mundo, naturalmente acompañada por la historia que es la adaptación de Alejandro Dumas del cuento “El cascanueces y el rey de los ratones”, de, humorista, caricaturista y escritor alemán, Ernst Theodor Amadeus Hoffmann.

Naturalmente la pieza ha sido “tropicalizada” para el elenco de Zandra Patricia que incluye pequeñas niñas de hasta 2 añitos y donde  la edad promedio es de 8 años aproximadamente, lo que significa que son en su mayoría jóvenes debutantes quienes asumen los complejos roles de esta pieza maestra.   

La adaptación de Dumas que es la usada tradicionalmente en el ballet nos relata la historia de Clarita, una niña que junto a sus padres celebra la navidad  cuando su padrino, el Concejal, mago y juguetero Drosselmeyer,le regala un cascanueces soldado, que al poco rato su hermano envidioso rompe, al dormir todos Drosselmeyer repara el cascanueces y comienza la magia cuando clarita entra en su sueño donde el rey de los ratones invade la sala de su casa y un ejército de soldados de jengibre encabezados por el Cascanueces los enfrenta y vence al rey de los ratones  (cosa que se cambió un poquito en la adaptación de Zandra Patricia), se transforma en príncipe y junto a Clarita se traslada al reino de los dulces.  

En ese trascurre el segundo acto del ballet donde implementa la danza española, la china, la árabe y la rusa, todas identificadas con elementos de  la dulcería, además de la danza de las flautas, la de las flores y las hadas, al final Clara despierta junto al árbol con su  Cascanueces reparado.  Pero cada agrupación adapta la historia a su gusto y hasta acomoda el orden de las danzas.

La pieza es tan famosa que tiene interpretaciones que se han convertido en más que memorables, como la ejecutada en 1976 con coreografía de Mijaíl Barýshnikov para American Ballet Theatre, que se estrenó en el Centro Kennedy.  O la excepcional adaptación criolla de   1996 con coreografía del maestro Vicente Nebrada para la compañía de ballet del Teatro Teresa Carreño en Caracas.

La magia tras bastidores

En esta oportunidad, Zandra Patricia realizó un gran esfuerzo para  realizar el montaje de la obra que cuenta con bailarines invitados para completarla, recayendo el papel estelar de Clarita en la jovencita de 11 años  y estudiante de 6to grado Grecia López, quien tiene ya 6 años de trayectoria en la escuela de Zandra Patricia y ha participado en otras ediciones del Cascanueces, y quien dice con orgullo “este año al fin me tocó el papel de Clarita, me encantan los vestuarios, son mágicos y todas esperamos este momento.

A  la directora y ejecutantes de la obra se les entrevistó durante el intermedio en sus camerinos, donde entre correr de los vestuarios, una bandada intranquila de pequeñas muñecas de trapo de 2 y 3 añitos y el corre-corre de la obra Zandra Patricia nos comentó que era un verdadero logró llegar a la treceava edición de su Cascanueces con las dificultades de estos tiempos, nos habló de contar con pequeñitas de escasos 2 años en el escenario de traer invitados sobre todo para los roles masculinos del ballet y de buscar darle  innovación a la puesta en escena, que este año tuvo ingredientes innovadores como la participación del mago Carlos que llevó el guiño de la magia al escenario y cautivo a las más pequeñas de las bailarinas tanto como al público asistente, protagonizando un cierre  sorpresivo con su  lluvia de mariposas al final del espectáculo.

Zandra narró que como  Cascanueces contaba con la participación del ex bailarín de Danzas Yacambú y hoy más reconocido como diseñador Marcos Farfán, con el actor Juan Manuel Carvajal encarnando al mágico padrino Drosselmeyer y como reina de los ratones la jovencita Laura Orea.  Igualmente se supo que las hermanas Diana y Ana Díaz, Claudia Romero y Michelle Perdono tuvieron a su cargo los papeles de solistas en las danzas del segundo acto.  

Para deleite del público las bailarinas interactuaron con los asistentes primero buscando a las “muñecas de trapo” entre los asistentes, luego los ratones escondieron entre la gente al Cascanueces robado, y cuando se descubrió la felonía culparon a un asistente, que terminó en un juicio en el escenario en acertado uso del humorismo dentro de esta adaptación del ballet..

En definitiva un hermoso espectáculo donde se contó con la participación abridora de la agrupación del Callao K bum Dance Gold, y se montó un baile para las princesitas más chiquitas, dos puestas en escena que alargaron un poco el espectáculo y tienen sobre todo la intención de  conmover a los padres presentes, pero que le restaron un poco de grandiosidad a la puesta en escena, un verdadero esfuerzo en estos tiempos.

Y definitivamdente ya “El Cascanueces” de Zandra Patricia, es otra tradición navideña de nuestra Ciudad Guayana, por si alguien aún lo dudaba. 

Gustavo Montaña