Santiago de Chile.- Aeropuertos vacíos, hoteles en venta, fronteras cerradas desde hace ocho meses y una incertidumbre total. Esta es la estela que el coronavirus ha dejado en el turismo chileno, un sector que registra pérdidas multimillonarias y cientos de miles de despedidos desde el inicio de la pandemia.

Ni las peores proyecciones dimensionaron la profundidad de la crisis: el sector que en 2018 aportó directamente el 3,3 % del PIB chileno, con más de 9 mil millones de dólares, este año ni siquiera alcanzará un tercio de esa cifra.

Para el subsecretario de Turismo, José Luis Uriarte, los efectos de la pandemia «han sido brutales» y los esfuerzos de la administración se enfocan hoy en medidas que permitan la «sobrevivencia» del sector, comentó a Efe.

En 2019, un «año normal» según el gremio turístico, Chile registró 4,5 millones de visitantes extranjeros, pero tras ocho meses con fronteras cerradas y una circulación restringida, la cifra este año alcanza apenas un millón considerando enero, febrero y marzo de este año, meses en los que la pandemia aún no era considerada una amenaza.

La vicepresidenta de la Federación de Empresas de Turismo de Chile (Fedetur), Helen Kouyoumdjian, dijo a Efe que la situación es «dramática» y que todas las proyecciones que han hecho se quedaron «cortas».

«Calculamos que para volver a las cifras de 2019, en el caso del turismo internacional, nos vamos a demorar 51 meses», declaró.

Chile, con cerca de 525.000 infectados y más de 14.600 muertos, es uno de los veinte países más afectados del mundo por la covid-19, que ha hecho estragos en la economía, con una contracción histórica del 14,1 % en el segundo trimestre, la mayor desde 1986.

EL SUR, DESCORAZONADO

Según la Cámara de Comercio de Santiago, entre marzo y julio pasados se destruyó el 20,9 % de los puestos laborales y el turismo no escapa a la magnitud de esta cifra.

De acuerdo a Fedetur, 300.000 trabajadores de la industria han quedado desempleados en los últimos meses, un 50 % de lo que habitualmente genera el área en temporada alta.

«Podríamos llegar a un 75 % de desempleo en el sector», alertó Kouyoumdjian, quien indicó que Chile es uno de los pocos países de la región que aún no ha abierto sus fronteras y ni siquiera ha planteado un cronograma.

Varios medios locales informaron esta semana de que el Gobierno tiene pensado permitir la entrada de turistas a finales de este mes, pero no hay confirmación oficial y hasta ahora solo pueden ingresar los nacionales y los extranjeros residentes.

Los temores se agradan en el sur, especialmente en el Parque Nacional Torres del Paine, uno de los grandes atractivos turísticos de Chile, declarado en 2013 como la octava maravilla del mundo y donde el 90 % de sus visitantes son extranjeros.

En los últimos meses, esta zona austral en la región de Magallanes se ha transformado en el epicentro de la pandemia en Chile, con la mayor tasa de contagios a nivel nacional, y ni siquiera reciben turistas nacionales porque algunas localidades siguen en cuarentena.

Para Andrea Tellez, gerente de la Asociación de Hoteles y Servicios Turísticos de Torres del Paine, la actualidad es «crítica»: «En la región hay 18.000 personas que viven de la industria turística y está totalmente paralizada».

Tellez indicó que es necesario un «apoyo económico» directo mientras no se declare la reapertura, ya que los aportes han sido «insuficientes» sobre todo pensando en trabajadores independientes como artesanos y guías de turismo.

«Hay que seguir cuidándose y siendo responsables, generando condiciones para ir avanzando», zanjó el subsecretario Uriarte.

EFE

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