La batalla de Carabobo, si bien no fue la última batalla de envergadura, acaecida en Venezuela, sí fue la última en la que estuvo presente Simón Bolívar y esto la convierte en un hecho histórico importante, destaca el intelectual y académico Rafael Arraiz Lucca
 
Resalta que el combate en Carabobo fue la última batalla grande dada entre un ejército realista terrestre en Venezuela y los patriotas. Los españoles comandados por Francisco Morales y Miguel de la Torre, decidieron batallar, pese a que el general José Antonio Páez les había ofrecido aceptar su rendición o derrotarlos. Luego de refugiarse en el Castillo de Puerto Cabello, donde son derrotados, se van del territorio de Venezuela, narra para El Universal.

Acota, que la última batalla fue la naval en el lago de Maracaibo en 1823, de grandes proporciones y liderada por el almirante José Prudencio Padilla.

Además de la figura siempre resaltante de Simón Bolívar, quien conduce la batalla, hay un estado mayor conjunto con generales que comandan tres divisiones: una de José Antonio Páez; otras dos de Ambrosio Plaza y Manuel Cedeño. Con la muerte de los valientes Plaza y Cedeño durante el combate, la gloria de haber vencido en Carabobo y sobrevivir se la lleva José Antonio Páez, quien disfrutó de esta fama por mucho tiempo.

El otro factor de gran importancia en la batalla de Carabobo es la legión Británica, de eso no cabe la menor duda, asevera el entrevistado.

El historiador parece no coincidir en la importancia que hoy día se le da a Pedro Camejo, o Negro Primero, otro héroe al que suelen dar protagonismo en estos tiempos chavistas. Expresó que se trataba de un oficial que formaba parte de la división que comandaba José Antonio Páez, incorporado a su ejército de Apure. “A partir de su muerte en la referida batalla se fue creando una suerte de mito o símbolo”, expresa.

El escritor enumera otros datos que hacen considerar el gran valor del triunfo patriota en este combate: “En efecto, luego de que Bolívar vence en Carabobo, inmediatamente se va a la capital de la República de Colombia, Bogotá, y comienza a programar y producir la Campaña del Sur, la cual adelanta básicamente con Antonio José de sucre, quien es el vencedor de la batalla de Pichincha que libera a Ecuador en 1822 y luego va a ser el vencedor en Junín y Ayacucho, cuando libera Perú en 1824 y el Libertador le confiere el título de Gran Mariscal de Ayacucho. A partir de entonces, Bolívar va a conocer la gloria de la creación de un nuevo estado que lleva su apellido, Bolivia, entre 1825-1826 y va a regresar por única y última vez a Venezuela en el año 1827, donde permanece de enero a julio para regresar a Bogotá. A partir de allí vienen los años finales del Libertador, los últimos tres años enfrenta el proceso de división de su proyecto de integración colombiano”.

Ante una pregunta sobre la participación de las mujeres en el combate de hace 200 años, Arraiz refiere que “En todos los ejércitos había mujeres … No se nos escapa que los ejércitos movilizan a 5 mil o 4 mil personas, hay que darles de comer todas las noches, asistir a los heridos. Los ejércitos tienen médicos pero tienen enfermeras también de modo que sí que en todas estas campañas militares las mujeres han tenido una participación en distintas áreas, no propiamente bélica, sino de asistencia, pero una participación de gran importancia”.

 
Yazmín Antía

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