Imagen de Archivo del expresidente del Parlamento Europeo, Enrique Barón. EFE/EPA/YOAN VALAT

Si el presidente ruso, Vladímir Putin, muestra disposición, es imperativo establecer un canal de comunicación. Así lo asegura Enrique Barón, quien lideró el Parlamento Europeo durante hitos históricos como la caída del Muro de Berlín y la disolución de la URSS. En su reciente libro ‘Paz y guerra’, Barón reflexiona sobre el fracaso de los intentos previos por solucionar el conflicto en Ucrania y aboga por aprovechar el actual estado de «tablas» en el frente.

Del humanismo de Gorbachov al pragmatismo del KGB

Barón distingue claramente entre la figura de Mijaíl Gorbachov, a quien describe como un hombre «humano» consciente de la esclerosis del sistema soviético, y Vladímir Putin. Del actual mandatario ruso destaca su «oficio» formado en la cultura del KGB, una escuela que, según Barón, despertaría la envidia del propio Maquiavelo. El expresidente parlamentario advierte que Putin busca revertir la historia para regresar al equilibrio de zonas de influencia de 1945.

El despertar de Alemania y la defensa europea

Rusia representa hoy una «amenaza existencial» que, paradójicamente, ha fortalecido la unidad de la Unión Europea. El cambio más significativo se observa en Alemania, país que ha roto tabúes de décadas al aprobar presupuestos de defensa multimillonarios.

  • Hito histórico: El giro iniciado bajo el mandato de Olaf Scholz ha sido consolidado por el actual gobierno de Friedrich Merz.

  • Seguridad común: Barón destaca que Berlín incluso se plantea retomar el servicio militar obligatorio, impulsado por la presión de Putin y la incertidumbre que genera Donald Trump desde EE. UU.

Europa: Protagonista, no espectador

El exministro español es enfático: la paz en Ucrania no puede negociarse únicamente entre Washington y Moscú. Rechaza la visión del Kremlin que intenta relegar a la Unión Europea a un papel secundario. Para Barón, es inaceptable que Rusia niegue la existencia de Ucrania como nación y recuerda que el desenlace de la guerra dependerá, en última instancia, de la resistencia económica.

La hipoteca de la dependencia china

Finalmente, Barón analiza la situación interna de Rusia, alertando sobre su creciente dependencia de China, una relación que califica más de «vasallaje» que de alianza equilibrada. A pesar de ser el país más extenso del planeta, Rusia mantiene una mentalidad de «fortaleza sitiada», una contradicción que, sumada a las sanciones y la caída de ingresos por hidrocarburos, pone en duda su capacidad para sostener un conflicto bélico prolongado.

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