El Instituto Volcanológico de Canarias estimó  que la erupción que se registró en el volcán ubicado en la isla de Palma pueda durar entre 24 y 84 días, por lo que los expertos estiman que se podría estar viendo la lava fluir al menos hasta noviembre, luego que sacaran una media de la actividad volcánica que sería de unos 55 días.

Las proyecciones de los vulcanólogos se basan en los datos conocidos sobre el tiempo de duración de las erupciones que han ocurrido en la isla con anterioridad. «Por lo tanto, sería aceptable transmitir que nos movemos en el rango de una duración entre los 24 y 84 días con una media geométrica del orden de los 55 días de duración», señalaron.

Unas 154,37 hectáreas de la zona ya se han visto afectadas por la actividad del volcán Cumbre Vieja, lo que representó un incremento del 50% del área afectada en los tres días que lleva produciéndose la actividad volcánica. Esta erupción ha dejado al menos 6.100 personas desplazadas, mientras que la lava se acerca lenta pero inexorablemente al mar.

Los científicos advierten que cuando el magma llegue al agua podría provocarse la emisión de gases tóxicos, por lo que las autoridades han establecido un radio de exclusión para minimizar el peligro.

De igual forma, los expertos calculan que se han emitido a la atmósfera entre 6,140 y 11,500 toneladas de dióxido de azufre (SO2) de forma diaria, producto de la ceniza y humo que produce la erupción.

El dióxido de azufre es un gas irritante y tóxico cuya concentración durante cortos periodos de tiempo resulta muy perjudicial para los ecosistemas y para la salud, ya que puede irritar el tracto respiratorio, causar bronquitis, reacciones asmáticas, espasmos reflejos, parada respiratoria y congestionar los conductos bronquiales de los asmáticos.