Evangelio del Día. Lucas 12,8-12:

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«En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Si uno se pone de mi parte ante los hombres, también el Hijo del hombre se pondrá de su parte ante los ángeles de Dios. Y si uno me reniega ante los hombres, Yo lo renegaré a él ante los ángeles de Dios. Al que hable contra el Hijo del hombre se le podrá perdonar, pero al que blasfeme contra el Espíritu Santo no se le perdonará. Cuando los conduzcan a la sinagoga, ante los magistrados y las autoridades, no se preocupen de lo que van a decir, o de cómo se van a defender. Porque el Espíritu Santo les enseñará en aquel momento lo que tendrán que decir.»  

  Reflexión: Por el Servicio de Animación Bíblica de la Diócesis de Ciudad Guayana. Responsable: Luis Perdomo.

 La Iglesia Universal, celebra hoy la fiesta entre otros santos, en honor a Santa Eduvigis, religiosa. Y que anteriormente, fue una viuda con tres hijos y tres hijas, que se dedicó a restaurar conventos y repartir ayudas con gran generosidad a los pobres. En Polonia ha sido siempre muy estimada por los católicos. Nació en Baviera, Alemania en 1174 y murió el 15 de octubre de 1243 a los 65 años de edad.

  Y la liturgia de hoy nos presenta al Evangelio de Nuestro Señor JESUCRISTO, según San Lucas capítulo 12, versos del 8 al 12. En el que JESÚS les da dos advertencias y una orientación a sus discípulos en cuanto a la manera cómo deben asumir su seguimiento. La primera advertencia es la de estar consustanciados con el principio de corresponsabilidad en el Testimonio, ya que, si nosotros damos testimonio de Él ante los hombres, Él dará Testimonio de nosotros Ante DIOS. No se trata pues, de un simple reconocimiento, sino de un verdadero compromiso de vida, que implica la decisión de estar dispuesto hasta morir por su causa. Así lo entendieron los miembros de las primeras comunidades cristianas, para los cuales era un honor el de ser martirizado por ser acusados como seguidores de JESÚS.

La segunda advertencia tiene que ver con el pecado de blasfemar en contra del Espíritu Santo. Recordemos que la Ley judía castigaba con la muerte a la persona que blasfemaba contra DIOS. Por eso es que al Presentarse a JESÚS como el Hijo de DIOS que, con la Fuerza del Espíritu Santo, expulsa demonios, sana a los enfermos, perdona los pecados, todos los que no crean en Sus Obras, están blasfemando contra el Espíritu Santo.

 De allí que JESÚS le conceda un papel muy grande al Espíritu Santo como defensor por excelencia en los momentos que las autoridades o los enemigos de JESÚS pidan cuentas a sus seguidores. Y es que ante el poder de las sinagogas y de los tribunales no procede los recursos y méritos propios, sino que es el Espíritu Santo quien da la fuerza e inspire a los perseguidos para saber encontrar los mejores y más apropiados argumentos de la defensa de la misión. Por lo que hay que decir la verdad, sin preocuparse por lo que pasará posteriormente.

 Al confrontarnos con el texto, vemos que para ser un verdadero seguidor de JESÚS hay que tener claro que debemos dar Testimonios de Él en todos los momentos de nuestras vidas. Ya que no es lo mismo seguir a JESÚS en un mundo donde sus necesidades existenciales están cubiertas, que en un mundo asediado por el hambre, por la enfermedad, por la corrupción y por la negación de la justicia. Es en esas circunstancias donde JESÚS quiere sentir el Verdadero Testimonio de los que nos consideramos sus seguidores, para hacerle frente a las injusticias y para lograr que cada ser humano se sienta capaz de luchar por su dignidad y por sus derechos existenciales. Eso es dar Testimonio de JESÚS ante los hombres y es eso lo que hará que JESÚS da Testimonio de nosotros ante DIOS PADRE.

 Tarea bien difícil de cumplir y por eso es que la mayoría de nosotros a menudo nos hacemos «los locos» ante el compromiso cristiano y muchas veces podemos dar la sensación de que, en el fondo, no creemos lo que decimos creer. Porque todos decimos que creemos en la Resurrección de los muertos, pero le tenemos terror a la muerte. Decimos que hay que dar de comer y de beber, al hambriento y al sediento y constantemente andamos buscando argumentos para no cumplir a cabalidad con este mandato. Y si no lo hacemos es porque no creemos y eso es dudar o blasfemar contra el Espíritu Santo, que es el que nos da la fuerza para cumplir nuestra Misión, hasta alcanzar la Vida eterna.

 Sin embargo, DIOS que es Rico en Misericordia, nos perdona y nos da la oportunidad de Experimentar la Presencia del Paráclito, muchas veces sin darnos cuenta. Y es que cuando nos hemos encontrado en apuros y en peligro, Él acude a nosotros, aun cuando por miedo o por olvido no le hayamos solicitado, porque Su Poder nos relanza más allá de lo que nuestras fuerzas humanas nos permiten. Por eso es que hoy es el día para agudizar el entendimiento y pedir con mucha Fe la Presencia del Espíritu Santo en nuestras vidas y de esa manera pedir perdón por las veces que hemos pecado contra Él.

 Señor JESÚS, Tú nos has dado el mundo entero como campo de nuestra Misión, danos el discernimiento necesario para entender que solo podemos asumir esta responsabilidad, si tenemos la asistencia del Espíritu Santo, ya que es el único que puede darnos la Fuerza ante la debilidad de la carne. Amén.

 

Luis Perdomo