Evangelio del Día. Marcos 9,30-37

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«En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos atravesaron Galilea; no quería que nadie se enterase, porque iba instruyendo a sus discípulos. Les decía: «El Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres y lo matarán; y después de muerto, a los tres días resucitará». Pero no entendían lo que decía, y les daba miedo preguntarle. Llegaron a Cafarnaún, y una vez en casa, les preguntó: «¿De qué discutíais por el camino?». Ellos callaban, pues por el camino habían discutido quién era el más importante. Jesús se sentó, llamó a los Doce y les dijo: «Quien quiera ser el primero, que sea el último de todos y el servidor de todos». Y tomando un niño, lo puso en medio de ellos, lo abrazó y les dijo: «El que acoge a un niño como este en mi nombre, me acoge a mí; y el que me acoge a mí, no me acoge a mí, sino al que me ha enviado».

Reflexión: Por el Servicio de Animación Bíblica de la Diócesis de Ciudad Guayana. Responsable: Luis Perdomo.

  En este Vigésimo Quinto Domingo del Tiempo Ordinario la Iglesia Universal celebra la fiesta entre otros santos, en honor a San Jenaro, el santo de la «licuefacción de la sangre», patrón de Nápoles, Italia, fue Obispo de Benevento. Durante la persecución contra los cristianos fue hecho prisionero junto a sus compañeros y sometido a terribles torturas. Un día, él y sus amigos fueron arrojados a los leones, pero las bestias sólo rugieron sin acercárseles. Entonces fueron tildados de usar magia y condenados a morir decapitados cerca de Pozzuoli, donde también fueron enterrados. Esto sucedió aproximadamente en el año 305

 Y la liturgia diaria nos presenta el Evangelio de Nuestro Señor JESUCRISTO, Según San Marcos capítulo 9, del verso 30 al verso 37, en el que JESÚS, se presenta como el Mesías-redentor, que terminará en una cruz. Esta verdad del mesianismo de JESÚS, será para los Apóstoles una verdadera desilusión, y no es comprendido por ellos, puesto que para ellos el Mesías prometido tenía que ser un guerrero que los liberara del imperio romano, y no Mesías servidor de los hombres y liberador del yugo del pecado.

 Y por eso es que el Mesianismo de JESÚS, Glorificado en la Cruz donde vence a la muerte, y al dominio del mal sobre la humanidad, ha sido para la Iglesia de todos los tiempos una de las realidades más complejas de aceptar. Por eso es que una de las tentaciones más frecuente es la de quitarle a JESÚS, la Cruz, ya que muchos han pretendido borrar de la historia de la salvación, el momento de Su muerte en la

Cruz, sin saber que no puede haber la Gloria de la Resurrección sin haber experimentado la Pasión y la Muerte.

  Para aceptar ese Sacrificio de Amor, tenemos necesariamente que anonadarnos para entrar en sintonía con los Designios de DIOS, por eso es que JESÚS le da esa lección tan pertinente a Sus Apóstoles al llamar a un niño y ponerlo en el centro del grupo. Ya que un niño, es pequeñez, debilidad, inocencia, ausencia de malicia, símbolo de exclusión en la sociedad judía de aquel tiempo. Esa lección del Maestro es extensiva a sus seguidores de todos los tiempos, a hacerse como niños, ya que hay que despojarse de todos los prejuicios y de conceptos preconcebidos sobre DIOS y sobre la Misión del Mesías, para comprender su lógica Mesiánica y no la de un mesías creado a la medida de nuestros conceptos e intereses y de nuestras comodidades.

 El confrontarnos con el texto y ver el desatino de los seguidores de JESÚS, que constantemente estamos pendientes de recibir honores y de dárnosla de importantes. Porque las actitudes de prepotencia, de revanchismo y de rivalidad, de los que nos llamamos cristianos, lamentablemente, se contraponen a las enseñanzas del Maestro, sobre el Servicio. Por eso el Maestro nos hace una pregunta: ¿Qué es más importante: servir o mandar? Y Él mismo nos da la respuesta al invitar al que quiere ser el primero, a que se haga el servidor de los otros.

 Porque el seguimiento de JESÚS, exige un despojo del deseo de imponerse con soberbia, sobre los demás. Y es que, el verdadero cristiano es el que imita la Humildad y la Mansedumbre de JESÚS y actúa siempre con Misericordia delante de todos los hermanos. Por eso hoy es el día para preguntarnos: ¿Cómo es nuestra actitud con nuestros semejantes, en cada uno de los espacios en los que nos desenvolvemos diariamente? ¿Qué acciones estamos realizando para demostrar que la persona más importante de nuestra vida es cada uno de nuestro semejante, por muy desconocido que sea?

 Señor JESÚS, te damos gracias por hacernos partícipes de Tu misión, y te pedimos que nos ayudes a vivir coherentemente con Tu Proyecto de Amor y Servicio, dando Testimonio de Tu Palabra en los distintos espacios donde interactuamos. Amén.

 

Luis Perdomo