Éxito, drogas y depresión la cara turbulenta del rock que acabó con Kurt Cobain

El músico había terminado con su vida el 5 de abril de 1994 y su cadáver fue hallado recién cuatro días después.

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Kurt Cobain, el líder de Nirvana sigue encantando a generaciones de jóvenes que no habían nacido cuando murió.

El último mes en la vida de Kurt Cobain había sido un descenso sin control. El primer aviso serio llegó el 4 de marzo en Roma: un intento de suicidio por sobredosis con somníferos. El cantante sobrevivió después de pasar 20 horas en estado de coma. Cuatro días después, salió del hospital y regresó a los Estados Unidos.

A 25 años de su muerte, Kurt Cobain sigue siendo una figura clave para la historia del rock. El dolor, la liberación y sus tensiones internas se escuchan en los pliegue de su voz arenosa cada vez que suenan sus canciones.

Su suicidio, en tanto, aún funciona como una alarma. La exposición y la presión que sufren las estrellas globales cuando se las enaltece y se hace de sus vidas privadas un show mediático puede tener consecuencias catastróficas, y es algo de lo que la cultura pop y el mundo del espectáculo todavía deben aprender.

Después de haber dado el salto definitivo con Nevermind (1991) y su corte de difusión»Smells Like Teen Spirit», Cobain se vio en la cima del mundo, y sintió un vacío tan grande que sólo encontró como salida entrar en un espiral ascendente hacia la autodestrucción.

Entre la gira presentación del disco, su matrimonio con Courntey Love  y el nacimiento de su hija Frances, 1992 fue un año clave para el cantante. Como dijo Johnny Ramone: lo tenía todo. Pero la depresión que sufría desde niño, y que él achacaba al divorcio de sus padres, jamás se fue y el consumo de heroína y alcohol aumentó de manera exponencial. Su conducta se volvió errática tanto arriba como abajo del escenario y de a poco se fue aislando, tanto de sus compañeros de banda como de su familia.

La fama había sido demasiada para el joven de 27 años, nacido en el pequeño poblado de Aberdeen (Washington) el 20 de febrero de 1967. 

Fue recién el 8 de abril cuando un electricista, Gary Smith, encontró el cuerpo de Cobain, quien entonces llevaba ya varios días reportado como desaparecido.

Smith había acudido a la casa de Cobain a instalar un sistema de luces de seguridad y aunque no le abrieron cuando llamó a la puerta, decidió iniciar su labor. En una de las habitaciones creyó ver un maniquí sobre el suelo con una escopeta sobre el estómago, pero en realidad era el cuerpo del cantante. 

La muerte de Kurt Cobain marcó el fin de una época. Sus canciones fueron tanto una catarsis momentánea para él como una marca indeleble en una generación que se identificó con ellas.