Un irracional pleito por la desconexión de un servicio de internet inalámbrico (wifi) terminó en una tragedia que hoy enluta a un hogar caraqueño. Familiares de Johan Yacniel Mendoza, de 23 años de edad, claman desesperadamente ante el Ministerio Público y el Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc) para que se haga justicia y los implicados en su brutal asesinato sean atrapados de manera inmediata.
El sangriento suceso tuvo lugar la noche del pasado viernes 22 de mayo en el sector Carapita, perteneciente a la parroquia Antímano, al oeste del municipio Libertador, en Caracas.
El detonante: Una disputa vecinal
Los hechos comenzaron cuando el joven de 23 años llegó en compañía de su pareja sentimental a la vivienda que habían alquilado recientemente en la zona. A los pocos minutos de su llegada, se originó un fuerte altercado verbal entre la pareja de Johan y otra mujer que se encontraba en el sitio, presuntamente motivado por el reclamo tras la desconexión de un router de wifi.
En medio del intercambio de insultos, el dueño del inmueble intervino de manera violenta. Lejos de buscar una solución pacífica, el arrendador amenazó de muerte directamente a Johan Mendoza y se retiró del lugar de forma sospechosa.
Emboscada y ejecución
La advertencia no tardó en cumplirse. Al cabo de unos minutos, el propietario de la vivienda regresó al sitio escoltado por otros dos sujetos armados, uno de los cuales ha sido señalado preliminarmente por los testigos como un presunto funcionario policial activo.
Al percatarse del peligro, Johan intentó intervenir para calmar los ánimos y proteger a su pareja. No obstante, los tres delincuentes arremetieron físicamente contra él, propinándole una fuerte golpiza. En un intento desesperado por salvar su vida, el joven corrió hacia la calle, pero uno de los agresores sacó un arma de fuego y le propinó un disparo certero en la clavícula, que lo hizo desplomarse gravemente herido sobre el pavimento.
De manera despiadada, y ante la mirada horrorizada de los presentes, el mismo tirador se aproximó a la víctima indefensa y la ejecutó en el suelo de dos balazos más a quemarropa.
Clamor de la familia: «Que los culpables paguen»
Aunque Johan fue auxiliado y trasladado de urgencia por vecinos hacia el centro de salud más cercano, los médicos confirmaron que ingresó a la sala de emergencias sin signos vitales.
Hoy, el dolor de la pérdida se transforma en indignación para los allegados de la víctima. El entorno familiar del joven ha hecho un llamado público y contundente a las máximas autoridades judiciales del país para que agilicen las investigaciones de campo. Los deudos exigen que la presunta investidura policial de uno de los atacantes no sirva de escudo para la impunidad, solicitando que el dueño de la vivienda y sus dos acompañantes sean plenamente identificados, capturados y puestos tras las rejas de forma inmediata para que paguen por el crimen.
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