Felipe Ezeiza Briceño, un joven de 23 años residenciado en Los Teques, estado Miranda, recibió este mes la premiación correspondiente al ganador del primer lugar de la VI edición del concurso Descubriendo Poetas, organizado por la fundación Buscadores de Libros, con la finalidad de fomentar la escritura literaria en los jóvenes del país. 

En abril, el jurado integrado por reconocidos escritores, investigadores y especialistas en el área de la literatura, describieron al poemario «Bestiario del Viento» como un texto bien logrado que le permite al lector dejar volar su imaginación, por lo cual, Yarum, su escritor, mereció la mejor premiación. Sin embargo, recientemente pudo recibirla.

«Fue una odisea, pero finalmente pudimos encontrarnos y me entregaron unos libros bellísimos, un trofeo que le gustó mucho a mi mamá y me dieron un reconocimiento que tengo enmarcado», explicó Ezeiza acerca de su logro. 

Asimismo, su poemario fue ilustrado por Carlos Yusti, maquetado y publicado a través de las redes sociales como parte de su merecida distinción.

Inspiración

Ezeiza, quien aprecia la oportunidad ofrecida por Descubriendo Poetas de que sus escritos sean leídos, aseguró que «en todas las cosas hay la posibilidad de un poema, todo es una puerta para la construcción de un texto».

Este joven poeta creció dentro de una familia «de actividad creativa», relacionada con la poesía, las artes plásticas y escénicas, lo cual le hizo ver a la escritura como algo común. Aunque, actualmente, entiende que no todos escriben o leen este género literario. 

También expresó sentirse emocionado porque Eloísa Soto, se posicionó dentro de las menciones honoríficas del concurso, ya que es una escritora que siempre ha admirado.

Dragón Blanco

En «Bestiario del viento», poemario estructurado por 15 poemas, Ezeiza nombró a uno de ellos «Dragón Blanco». 

Estuviste ahí

señor de las montañas

cuando renacían los bosques

tus alas

arroparon a los primeros yagrumos

barranco de gris que termina en el cielo

asombrado

me sumergí en tus fauces

habitados por aves silenciosas

en el bosque que me miraba

vi tus ojos

la neblina.