
La pesquera Nueva Pescanova canceló la construcción de la primera granja comercial de pulpos del mundo en Las Palmas, Gran Canaria, tras anunciarlo oficialmente a finales de julio de 2026. La decisión pone fin a la iniciativa que pretendía criar masivamente estos animales en instalaciones industriales para abastecer el mercado pesquero global.
La cancelación ocurrió tras una disputa legal de cinco años entre la empresa y la Autoridad Portuaria de Las Palmas referente a las probables consecuencias medioambientales de la planta, valorada en 65 millones de euros. La infraestructura planeaba alojar cerca de un millón de cefalópodos en estanques compartidos con luz constante para producir 3.000 toneladas anuales de carne, utilizando congelación a -3 °C como método de sacrificio.
El origen de la oposición social se remonta a 2021, año en que se revelaron los planes de la granja. Ese anuncio coincidió con el impacto mediático del documental Mi maestro el pulpo, obra ganadora del premio Oscar que impulsó el debate sobre la inteligencia y sintiencia de estas criaturas marinas. Académicos de la Universidad de York e instituciones científicas del Reino Unido advirtieron sobre los problemas morales y de bienestar animal del proyecto, destacando que el confinamiento masivo de especímenes solitarios genera conductas agresivas y canibalismo.
La compañía alegó razones corporativas y normativas para frenar el desarrollo en Gran Canaria. Este retroceso coincide con un movimiento regulatorio global donde los estados norteamericanos de Washington y California aprobaron leyes prohibiendo la cría comercial de cefalópodos, mientras que parlamentos en España, Chile y México examinan proyectos legislativos para impedir este tipo de acuicultura.
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