La estadounidense Coco Gauff no ocultó su frustración tras caer este sábado en la final del WTA 1.000 de Roma ante la ucraniana Elina Svitolina. La actual número 3 del mundo analizó su desempeño con franqueza, calificando su juego como «demasiado pasivo» en los momentos decisivos del encuentro.
Para Gauff, el problema no radicó en su nivel tenístico, sino en la ejecución bajo presión. «Cuando te das a ti misma tantas oportunidades, no es un problema de juego. Es simplemente ser mejor en esos puntos clave», explicó en rueda de prensa. La tenista de Atlanta lamentó haber jugado mal cada vez que tuvo una oportunidad de quiebre a su favor.
«En el primer set tuve algo de mala suerte con pelotas que rozaron la red, pero en general, creo que simplemente no le pegué a la bola con suficiente convicción», valoró la jugadora, quien ya había perdido la final en la capital italiana el año pasado.
Una evolución respecto a 2024
A diferencia de la edición anterior, donde se sintió agotada físicamente, esta vez Gauff considera que el desafío fue estrictamente psicológico. «Para mí es más una cuestión mental de la que tengo que aprender. No creo que sea un bloqueo, sino uno de esos partidos en los que no conviertes las oportunidades», señaló la ganadora del Abierto de EE. UU. 2023 y campeona de Roland Garros 2025.
Rumbo a la defensa de París
A pesar del sabor amargo, la joven estrella rescató valiosas lecciones de cara a su próximo gran reto: la defensa de su título en Roland Garros.
«Esta semana experimenté todos los altibajos posibles antes de un Grand Slam: estuve abajo, tuve la ventaja y la perdí, salvé puntos de partido y jugué una final», recalcó. Según Gauff, haber vivido todos estos escenarios en Roma la prepara de forma integral para la tierra batida parisina, donde espera transformar estas lecciones en una mejor gestión de la presión.
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