
La secretaria de Gobernación de México, Rosa Icela Rodríguez, acudió este martes a Chilapa, en el sureño estado de Guerrero, acompañada de efectivos del Ejército y la Guardia Nacional para retirar bloqueos, atender a desplazados y evacuar heridos, en medio de una crisis de violencia que el Gobierno federal atribuyó a la disputa entre dos grupos criminales: Los Ardillos y Los Tlacos.
La presidenta Claudia Sheinbaum afirmó en su conferencia matutina que pidió a Rodríguez atender de manera personal la situación, después de que autoridades federales reportaran tres poblados afectados y bloqueos en distintos puntos. “Primero que nada hay que preservar la vida de las personas”, dijo la mandataria, al explicar que el Gobierno busca evitar un enfrentamiento que pueda afectar a civiles.

Despliegue de fuerzas federales y estatales
La Secretaría de Gobernación informó en un comunicado que, por instrucción de Sheinbaum, servidores públicos se trasladaron a Guerrero para ayudar al retiro de bloqueos y restablecer el orden en Chilapa, un municipio de 120.000 habitantes.
Las autoridades informaron que «facilitaron el paso» de las fuerzas de seguridad en la zona afectada, adonde acudieron 690 militares del Ejército con 80 vehículos, 400 efectivos de la Guardia Nacional en 50 vehículos y 200 elementos de la Policía Estatal.
Atención a víctimas y desplazados
Asimismo, dialogaron con 120 pobladores desplazados, quienes «manifestaron su deseo de no ser trasladados a un albergue, sino de permanecer en esas comunidades», por lo que les proporcionaron bienes de primera necesidad. De acuerdo con el Gobierno, seis personas heridas ya fueron trasladadas a hospitales de la entidad federativa.
En un primer momento, se informó que el subsecretario de Gobernación, César Yáñez, planteó la necesidad de recuperar la paz para permitir el ingreso de las Fuerzas Armadas. Posteriormente, el secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, precisó que el diálogo se mantuvo con representantes de las poblaciones y no con grupos criminales.
Denuncias de ataques con drones y tecnología armada
La intervención federal ocurre después de que pobladores indígenas difundieran videos en redes sociales en los que denunciaron ataques con armas de alto calibre, drones, quema de viviendas y desplazamiento de comunidades como Cula, Cauca y Chicotal. “Continúan los disparos y los ataques con drones sobre nuestras comunidades”, relató uno de los pobladores en una grabación.
En otro video, mujeres y niños refugiados pidieron apoyo internacional. “Donald Trump, ayúdanos, mándanos helicópteros para que nos salven”, dijo una mujer con el rostro cubierto, quien aseguró que los criminales estaban cerca quemando casas y obligando a las familias a esconderse.
Violencia histórica
Los testimonios atribuyen los ataques a Los Ardillos, aunque las autoridades federales señalaron que la crisis deriva de la disputa entre ese grupo y Los Tlacos, organizaciones criminales con presencia histórica en Guerrero.
La región de Chilapa, habitada mayoritariamente por comunidades indígenas nahuas, arrastra desde hace años una crisis profunda de violencia, desplazamientos forzados y constantes denuncias de ataques contra las policías comunitarias de la zona.
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