Un enorme cementerio de ballenas descubierto en el sureste del océano Índico es el más profundo, extenso y antiguo conocido. La necrópolis, que podría reunir hasta 10 millones de cadáveres, incluye restos tanto modernos como antiguos, con fósiles de 5,3 millones de años.

El hallazgo fue realizado por un equipo encabezado por la Academia china de Ciencias e integrado por investigadores italianos y neozelandeses, que publica los detalles en Nature.

El cementerio, que se extiende por unos 1.200 kilómetros del fondo marino, está en la zona de fractura de Diamantina, en el océano Índico y los restos se encuentran hasta a 7.001 metros profundidad (en los otros cementerios conocidos no superan los 4.200).

Pero no se trata solo de un lugar muerto. El estudio explica que “uno de los fenómenos más fascinantes” de las profundidades marinas es la ‘caída de ballenas’, que se produce cuando una muere y su cadáver se hunde hasta el fondo del océano.

Allí, sus restos crean “un oasis” de biodiversidad que alberga comunidades especializadas compuestas por gusanos devoradores de huesos, bivalvos quimiosintéticos y ofiuras (parecidas a las estrellas de mar). En el caso del nuevo cementerio, algunos son desconocidos para la ciencia.

Estas «características excepcionales» del lugar ofrecen «una perspectiva privilegiada sobre la historia evolutiva de los zifios, unos enigmáticos cetáceos depredadores de aguas profundas”, dijo a EFE el investigador de la Universidad de Pisa (Italia) Alberto Collareta, uno de los firmantes del artículo.

Además, revela un proceso de fosilización aún poco estudiado, como es la conservación de los restos de vertebrados directamente en las profundidades gracias a la acción protectora de gruesas incrustaciones de hierro y manganeso.

Patrimonio paleontológico

Este descubrimiento, hecho en 2023 y que fue “en buena medida inesperado” -reconoció Collareta-, se logró con un batiscafo Fendouzhe, que se sumergió en 32 zonas de la fosa Diamantina y recuperó 43 fósiles.

Se han localizado 485 yacimientos fósiles y cinco ‘caídas de ballena’ todavía activas (que albergan comunidades de animales). Los investigadores calculan que la zona podría tener más de 10 millones de cadáveres, lo que representa, además, un gran sumidero de carbono.

En casi todas las exploraciones se ha documentado la presencia de fósiles, a menudo por docenas en cada inmersión, por lo que el investigador considera que los restos observados directamente representan “solo una mínima parte del inmenso patrimonio paleontológico que se conserva en el fondo marino”.

Un lugar enorme y antiguo, donde los restos más viejos recuperados y datados son de hace 5,3 millones de años, en el Plioceno temprano, en concreto, parte de un cráneo de la especie extinta Pterocetus benguelae.

Entre los fósiles identificados hay especies actuales, como la ballena picuda de aguas profundas o la de dientes de correa, y extintas como la Pterocetus diamantinae, hasta ahora desconocida y que se ha descrito gracias a esta investigación.

Este yacimiento da una “perspectiva privilegiada” sobre los zifios que, a pesar de sus dimensiones (hasta 12 metros) y de la variedad de especies (al menos 24 vivas), “su biología es en gran parte desconocida, pues algunas nunca han sido avistadas en el mar y solo se conocen por raros varamientos”.

No se trata solo de una necrópolis, sino también de “un archivo fundamental para comprender cómo estos cazadores de las profundidades desarrollaron un estilo de vida tan extremo a lo largo de millones de años”.

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