El técnico Horacio Matuszyczk sería renovado junto a sus colaboradores, Arnaldo Aranda y Jean Carlos Cicarelli. Foto Romafor

Ciudad Guayana. “El Polaco”, así lo conocimos en el mundo del fútbol guayanés de alto impacto. Hablo de Minervén de El Callao, porque aunque le duela a los mineristas, las campañas del llamado entonces “Ballet Azul” pusieron en el tapete internacional, al fútbol guayanés.

Y precisamente uno de los que permitieron “visibilizar”  esa instancia, fue un artillero de goles importantes –marcó 15 con los azules- que llevaron a Minervén de El Callao a los cuartos de final de la Copa Libertadores de América, en el estadio George Campbell de Guayaquil, la calurosa ciudad de Ecuador.

Años después, luego de su pasantía por varios elencos del fútbol nacional, irrumpió en Tucanes, luego en Trujillanos y se hizo sentir, aunque no le llegaba la oportunidad de dirigir a un cuadro llamado “grande”.

Fue Mineros de Guayana, el que apostó a este técnico de “decisiones ajustadas e implacables”, jugando “la suya siempre, así se equivoque…” como referencian sus propios dirigidos en tertulias informales.

Así fue siempre Matuszyzk y bajo esa premisa, cruzó la línea de dirigir “al otro equipo de la ciudad”, como lo referenciaban los propios aficionados azules, cuando de referirse a Mineros se trataba.

Y tuvo que soportar las iniciales “posiciones encontradas” en aficionados radicales, que no entendían como “se había contratado como técnico a un ex jugador de Minervén”, cuando existían en el mercado algunos “mineristas” que bien podrían sacar la cara “negriazules” desde la cancha del CTE Cachamay.

Apostó la directiva –bueno, aún no es claro quien lo trajo definitivamente, quien le dio el pasaje para que se viniera y con quien negoció finalmente su vinculación, pero para quien haya sido, la negociación no fue errada, fue además un gran acierto, porque incluso enseñó desde el banquillo técnico minerista, cómo se maneja un grupo, donde “los egos altruistas” estaban a la orden del día.

De hecho, decían que se trataba de “muchos caciques”  y “poco indios” en el interno del grupo –no compacto- de jugadores, y hasta con eso pudo contar.

Pero listo. Llegó, comenzó su trabajo, con gran pié. Su presentación inicial permitió aplastar toda resistencia del Lala FC que debutaba en primera división, subido apenas desde la 2da categoría, endosándole una manita completa en un –casi vacío CTE Cachamay-.

Con ese inicio, luego fue surcando las aguas de la Liga Futve, para terminar llegando a la instancia final, al último partido que los enfrentó a Estudiantes de Mérida, en los que terminó “ahogándose en la orilla” luego de haber nadado el mar completo.

Pero así es el fútbol: un deporte sin merecimientos, sino del que la meta, y Estudiantes de Mérida, pese a tampoco ser un equipo superior en la cancha –porque no lo fue- fue menor malo –sí,  menos mal- que Mineros de Guayana a la hora de patear los penales, y terminó ganado increíblemente 2-0, tras ocho penales que se lanzaron, es decir, con seis yerros. Un porcentaje pésimo para estas instancias, pero así obra el fútbol, y los merideños, luego de 18 años, lograron celebrar un título de campeón, logrando de paso su clasificación a la Copa Libertadores de América, mientras que Mineros de Guayana s quedó con el consuelo de ya formar parte de la parrilla de salida de la Copa Sudamericana 2020.

Las rotaciones establecidas

En el interno de lo que fue la apuesta del técnico Horacio Matuszyczk, con su plantilla, fue tajante en su llamada “rotación de jugadores”.

A estas le puso adjetivos diversos, pero siempre privó el uso de las “rotaciones”. Que sí técnicas, que sí explosivas, que sí de resguardo, etc etc, pero en fin de cuentas “rotaciones” a las que apostó y terminó imponiendo, traspasando tal vez la línea más complicada que se le presentó en este semestre, la eliminación a manos del Sol de América de Paraguay, también en los penales.

El aficionado fue descubriendo que  “la tontería que significó los estériles choques a la propuesta del “Polaco” con sus “rotaciones” en las nóminas de presentación de sus equipos, atornilló tal vez más al equipo, al ex Minervén, ahora con corazón minerista.

Su ratificación, es parte del “gracias lógico” de la directiva negriazul, la que debe hacerse oficial en breve, por cuanto además se conoció que la pretemporada del primer equipo profesional del fútbol guayanés, arrancará el próximo 15 de julio, contando que no estará el colombiano Wilson Cuero, mientras que pareciera quedarse el ghanés Adjin Liviston y el panameño Miguel Camargo, éste último si termina de arreglar en tema financiero entre su representado y el club con sede en el CTE Cachamay.

Gerencia por dentro

En cuanto a la gerencia, también se espera confirmaciones. Está como gerente general Liborio Padrino, mientras que también se vinculó al cuadro en ese puesto, al ex jugador Laineker Zafra, quien estuvo durante este semestre cerca del equipo, dando su apoyo moral y en algunas ocasiones, como actor del fútbol profesional.

En la directiva, habrá que ver si la presidencia en poder de Alejandro Arroyo, se confirma o se hacen “las rotaciones internas” en las que mostrarían sus cartas, poderosos directivos como Yauodat  Chalich y el General Julio Fuentes Manzulli, quien también preside la Fundación Cachamay, organismo adscrito a la Gobernación del estado Bolívar, desde que fue fundada en el año 2007, en ocasión de la Copa América de Venezuela. Por cierto cumplió esa edad el pasado 22 de junio, y bueno, me disculpan, pero hay que decirlo, no se hizo absolutamente nada, referente a esa importante fecha.

Lo que resta de semana, será vital para terminar de confirmar los cuadros del Mineros para el Torneo Apertura 2019, que incluyen además los cuadros de la gerencia informativa del elenco, del cual quisimos conocer opiniones directas tanto de la Gerente de comunicación la colega Veruska Sánquiz como del también comunicador social, colega Daniel Quijada, y fue imposible contactarlos. Por lo menos intentamos llamarlos varias veces, pero “no pudieron” atender el teléfono.

Rodrigo Malagón Forero