Pequeña cárcava que comenzó en la calle Auyacanare del sector 11 de Abril en San Félix: Foto: Níger Martínez

Circular por las calles del sector 11 de Abril, una comunidad con más de 70 años de fundada en San Félix, se ha convertido en una «misión imposible». Sus principales vías están inundadas de enormes cráteres, acompañados por constantes botes de aguas blancas y residuales que destruyen el pavimento.

Ingresar en vehículo por la calle Auyacanare, una arteria vial crucial que comunica al sector Bella Vista con 11 de Abril, representa una travesía de alto riesgo. La proliferación de huecos de todos los tamaños ha tomado el control de la vía, afectando severamente al transporte público. Los prestadores de este servicio advirtieron que, de continuar el deterioro, se verán obligados a suspender las rutas por la zona.

 

«Paños tibios» e improvisación

Entre las calles Auyacanare y Urica se formó un inmenso cráter, generado por una fuga de agua blanca que fluyó libremente durante una semana, socavando el terreno hasta crear una pequeña cárcava. Aunque el personal de la hidrológica acudió al sitio para reparar la tubería fracturada de cuatro pulgadas, los residentes aseguran que el arreglo no durará.

Luis Campos, quien tiene más de 60 años residiendo en el sector, criticó la calidad de los trabajos: «El arreglo que hicieron fue enrollar la tubería con una goma de tripa de caucho. Ese paño tibio no va a durar mucho; la tubería se volverá a romper y nos dejará sin agua otra vez», lamentó.

A pocos metros de este hundimiento, una alcantarilla obstruida empeora el panorama: un bote de aguas negras corre las 24 horas del día por la acera de la calle Auyacanare, mientras la maleza sigue ganando terreno sobre la capa asfáltica.

Crisis de servicios y agua contaminada

La vialidad es solo la punta del iceberg. Campos denunció que el servicio de aseo urbano tiene más de un mes sin pasar por la comunidad, lo que ha provocado la acumulación de montañas de bolsas de basura en cada esquina. «El olor es perturbador; no se puede estar dentro de las casas por la pestilencia», afirmó.

Asimismo, señalaron que aunque el suministro de agua por tubería ha aumentado en frecuencia, el líquido llega completamente insalubre. «Llega amarilla o convertida en lodo; no es apta para consumo humano y nos vemos obligados a comprar agua potable», explicaron los vecinos.

Por su parte, el servicio eléctrico presenta apagones diarios de dos a tres horas. Con la llegada de las lluvias, el temor aumenta. «Apenas pega una brisa la luz se va, y cuando llueve la situación es mucho peor», aseguró Pedro Luis, habitante del sector.

Proyecto comunal fallido: $10.000 desaparecidos

La situación técnica y administrativa de los proyectos comunitarios agrava la indignación de los vecinos. En la calle Lima se observa una zanja de varios metros de largo y ancho que quedó completamente abierta. Miembros del consejo comunal iniciaron la excavación para sustituir la red de aguas negras tras recibir un financiamiento de 10.000 dólares por parte del Consejo Federal de Gobierno (CFG).

Sin embargo, el proyecto fue abandonado. Según la denuncia de un residente afectado, los voceros comunales compraron los tubos y abrieron la calle, pero nunca culminaron la obra: «Se robaron todos los tubos que dejaron en la calle y solo quedó la zanja abierta. Ahora eso solo sirve como depósito de agua estancada y criadero de zancudos».

La calle La Paz muestra un panorama aún más desolador que el resto del sector, con alcantarillas oxidadas y hundidas que funcionan como trampas mortales para los vehículos.

Ante esta realidad, los habitantes de 11 de Abril hicieron un llamado urgente a la Alcaldía de Caroní, a la Gobernación del estado Bolívar y a las autoridades del Consejo Federal de Gobierno para que supervisen de inmediato las obras inconclusas, auditen los recursos asignados al poder popular y sancionen penalmente a los responsables del desvío de los fondos públicos.

¡Síguenos en nuestras redes sociales y descargar la app!

Facebook X Instagram WhatsApp Telegram Google Play Store