Lima.- Inflación, alimentos, incapacidad y guerra externa, son algunos de los términos más escuchados en las últimas semanas en Perú, en medio de una subida de precios de combustibles y productos de la canasta básica que se considera una amenaza a la economía familiar y ha encendido alarmas entre los especialistas.

Tras varios años de estabilidad, el país cerró el 2021 con un 6,4 % de inflación, la más alta de los últimos 13 años, lastrada por la pandemia de covid-19 y la crisis social y política que se desató tras el triunfo electoral del presidente Pedro Castillo.

Este domingo, se reportó que durante los primeros cuatro meses del 2022 se alcanzó una inflación de 3,15 %, con un 1,13 % en abril y un 8,62 % interanual, que, para los ciudadanos, se ha reflejado en el encarecimiento de los productos esenciales.

Pese a que, comparadas con las cifras de otros países, estos indicativos puedan parecer bajos, los años de estabilidad vivida hacen que los peruanos sientan el impacto con mayor crudeza y desazón.

«Están subiendo las cosas: si juntas el aceite, el pollo, los huevos, el pan, las harinas, si sumas, por supuesto, que se ve la diferencia», aseguró a Efe María, una mujer de mediana edad, tras comprar en el mercado del distrito limeño de Surquillo.

Aunque el Gobierno insiste en que esta subida de precios se debe, principalmente, a la coyuntura internacional, esto no ha amainado las críticas de ciudadanos, analistas y opositores, que exigen desde medidas más contundentes para enfrentar la situación, hasta la renuncia «por incapacidad» de Castillo.

Y para hacerlo se sustentan en críticas como las de María, una mujer a la que, como a la mayoría de ciudadanos del país, esta inflación desestabiliza por lo inesperado y por el impacto que supone en su bolsillo.

ALGUNAS MEDIDAS URGENTES

El economista Alejandro Indacochea declaró a Efe que la economía peruana ha afrontado «la tormenta perfecta», ya que «se juntó la pandemia por un lado, el problema de la invasión rusa a Ucrania y la inestabilidad política social que se vive permanentemente».

En abril, según los datos del Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), destacó la subida de 2,81 % en los precios de alimentos y bebidas no alcohólicas, justificada por un alza de 10,8 % del azúcar y sus derivados, mientras que también se incrementaron los precios de servicios como transporte y restaurantes y hoteles.

Para aliviar el efecto de las alzas en un país que durante años tuvo una promedio de inflación de 2 % anual, el Congreso aprobó el mes pasado una propuesta del Ejecutivo que exonera de impuestos a alimentos como el pollo, fideos, azúcar y pan.

Mientras que María asegura que «se mantienen los precios altos» a pesar de esta medida, para Zoila Aguilar, otra ciudadana que compraba en el mercado, la decisión de reducir los impuestos sí se refleja «un poquito» en la disminución de los costos.

En ese escenario, la economista Paola del Carpio, coordinadora de investigación de la organización REDES, comentó en la emisora RPP que la inflación en Lima Metropolitana, donde vive un tercio de los peruanos, ha sido la más elevada desde 1998.

INCERTIDUMBRE INTERNA Y EXTERNA

El Fondo Monetario Internacional (FMI) alertó esta semana que las perspectivas económicas de Perú «están rodeadas de gran incertidumbre y los riesgos se inclinan a la baja», por lo que pronosticó que este año se dará un crecimiento de solo 3 %.

Al respecto, Indacochea criticó que el Gobierno no haya tenido «una estrategia concreta para enfrentar esta situación mundial», a pesar del impacto en el precio del petróleo, el trigo, el maíz, los fertilizantes y otros componentes que Perú importa.

Otros expertos, como el economista Elmer Cuba, reiteran que la inflación en la categoría de alimentos alcanza un 15 % y se debe principalmente a factores globales, pero también a una menor oferta local de productos.

Indacochea consideró que el Ejecutivo que preside Castillo ha «generado una situación no adecuada de gobernabilidad para el país», tras haber protagonizado el año pasado una campaña electoral «sumamente polarizada» con Keiko Fujimori.

«Para que haya ingresos y empleo necesito que la actividad económica crezca, para que esta crezca necesito inversión, y para que haya inversión necesito credibilidad, confianza, que es lo que no da el Gobierno en este ambiente», enfatizó.

LA SITUACIÓN POLÍTICA

En medio del enfrentamiento constante entre el Ejecutivo y la oposición política, que domina el Congreso, son cada vez mayores las voces que piden un adelanto de elecciones generales, según indican los últimos sondeos de opinión.

Indacochea sostuvo, al respecto, que se tiene que «rehacer» a toda la clase política del país, ya que desde el Congreso también se han emprendido contrarreformas en aspectos como el transporte y la educación superior, o se ha buscado formalizar a la minería ilegal.

Agregó que también se ven «frustradas» las expectativas de la población y el país puede desperdiciar la bonanza de los precios internacionales de los minerales porque el gobierno «no entiende» la situación mundial.

Desde las compras del día a día, María opinó que la situación interna es la principal causa de la inestabilidad económica y se sumó a las voces que piden «que salga el presidente» del cargo, mientras que Aguilar añadió que el «movimiento social en el interior del país» también afecta la economía, porque «a veces impide que pasen los productos».

 

EFE

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