Los primeros informes técnicos de la vasta infraestructura petrolera, gasífera y de refinación de Venezuela revelan un impacto menor tras los destructivos sismos que sacudieron al país. A pesar de la tragedia humanitaria —que deja más de 180 fallecidos y un millar de heridos—, los principales activos energéticos lograron eludir daños estructurales graves debido a que la mayoría de las refinerías, oleoductos y campos de extracción se localizan lejos de las zonas urbanas más afectadas por los sismos.

No obstante, el verdadero desafío para la industria en los próximos días radica en la inestabilidad del Sistema Eléctrico Nacional. Diversas fuentes del sector han manifestado su preocupación de que los persistentes apagones generales puedan deprimir la producción de crudo, que antes de la contingencia se ubicaba cerca de los 1,2 millones de barriles por día (bpd).

El mapa operativo: entre reactivaciones y paradas técnicas

La situación en el eje central del país, el área más cercana a los epicentros, muestra realidades mixtas. En el estado Carabobo, el estratégico complejo petroquímico de Morón consiguió reiniciar sus operaciones este jueves tras una breve paralización preventiva. Aunque reportes en redes sociales y fuentes internas indicaron el colapso de algunas estructuras menores de almacenamiento y dudas sobre la fuga de un tanque ocurrida el miércoles, las autoridades locales confirmaron la reactivación de las plantas.

Por el contrario, la refinería El Palito, con capacidad para procesar 146.000 bpd, permanece parcialmente fuera de servicio. El sismo provocó la caída de las líneas eléctricas de la zona, obligando al apagado de emergencia de sus unidades principales, entre ellas la planta de craqueo catalítico fluidizado (FCC). Se espera que la situación mejore paulatinamente a medida que la termoeléctrica Planta Centro restablezca de forma progresiva el suministro eléctrico regular.

Continuidad en las exportaciones y el silencio oficial

A pesar de las dificultades administrativas provocadas por la ralentización de los trámites y autorizaciones oficiales, el flujo de exportaciones marítimas no se ha detenido. Los buques de carga operaron con normalidad en las terminales más grandes del territorio, incluyendo los puertos de José, Puerto La Cruz, Amuay, Cardón y Bajo Grande. Asimismo, los trabajadores del Centro de Refinación Paraguaná (CRP), el más grande de la nación, ratificaron que el complejo opera en los mismos niveles previos al sismo.

Hasta el momento, las operadoras estatales Petróleos de Venezuela S.A. (PDVSA) y Pequiven han optado por el hermetismo, sin emitir balances oficiales sobre el estado de sus activos. El Ministerio de Petróleo tampoco ha respondido a los requerimientos de información sobre ciertas instalaciones de almacenamiento y llenado doméstico ubicadas en las zonas de desastre.

Reporte de las corporaciones internacionales

En el ámbito privado, las multinacionales energéticas que mantienen alianzas con PDVSA enviaron un mensaje de tranquilidad a los mercados internacionales al confirmar que sus proyectos siguen en marcha y que todo su personal local ha sido ubicado sano y salvo.

La estadounidense Chevron enfatizó que mantiene su operatividad en el país. Por su parte, la italiana Eni y la española Repsol aseguraron que sus actividades conjuntas no experimentaron alteraciones. Un portavoz de Repsol detalló a la agencia Reuters que el emblemático proyecto gasífero Perla —esencial para el país al proveer el 50% del gas natural que consumen las centrales termoeléctricas venezolanas— continuó su producción habitual sin ningún tipo de interrupción.

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