En completo abandono el Jardín Botánico de Ciudad Bolívar

Ciudad Bolívar-. El Jardín Botánico de Ciudad Bolívar fue abierto al público en 1995, en plena era de modernización de la capital histórica y cultura de Venezuela; Ciudad Bolívar, una tierra que salía de los senderos agropecuarios para proyectarse al mundo como el sueño americano del sur.

La Venezuela de entonces atraía inmigrantes de todo el mundo, con una economía de sólido y estable crecimiento, donde obras de trascendencia se erigían por todo el país y en especial en Bolívar.

Una de esas obras de gran importancia de esa Venezuela, fue el Jardín Botánico de Ciudad Bolívar, fundado específicamente el 21 de mayo de 1995 en terrenos que alguna vez fueron parte del Fundo San Isidro, residencia del Libertador Simón Bolívar en los años del Congreso de Angostura.

El Jardín Botánico del Orinoco, en sus buenos tiempos se convirtió en el principal centro de estudio, clasificación y conservación de la biodiversidad de flora del estado Bolívar. Con una extensión de 60 hectáreas, la frondosidad y verdor de sus árboles y plantas destacan entre el paisaje urbano que rodea el casco histórico de Ciudad Bolívar, antigua Angostura del Orinoco.

Cada fin de semana, sus espacios se llenaban de hombres, mujeres y niños provenientes de toda Ciudad Bolívar, quienes disfrutaban de este pequeño recuerdo de la naturaleza original que ocupó los espacios de la hoy capital bolivarense.

Herbario Regional de Guayana

En sus instalaciones funcionaba, además, el Herbario Regional de Guayana, en el que se preservaban, catalogaban y reproducían especies de plantas obtenidas en los puntos más recónditos del estado Bolívar, así como de Delta Amacuro y Amazonas. Entre estas destacaban los olivos, cujíes, robles, araguaneyes, caujaros, sarrapias, tunas y cardones, ponsigués, jobos, paraparas, palitroques, guásimos y muchos otros.

El catálogo manejado por este centro supera las 4 mil especies de árboles, plantas y arbustos, con tamaños que van desde unos pocos milímetros hasta más de 20 metros de altura. Su archivo guardaba miles de muestras y dibujos de hojas, flores y tallos de todas las especies que han sido identificadas en la región por exploradores, científicos, botánicos e incluso por turistas que ocasionalmente lograron encontrar alguna especie nueva en sus recorridos por esta zona del país.

En sus buenos tiempos, también se encuentran árboles traídos de África y Asia y que fueron donados a este centro. Entre ellos destacaban los Baobab (Adansonia digitata), árbol de tronco muy grueso y ramas cortas que es descrito en el famoso libro El Principito, del escritor Antoine de Saint-Exupéry.

Numerosas especies de aves utilizaban estos espacios como dormidero, donde se alimentaban y reproducían sin ser molestados por el hombre. Entre las aves que solían verse en estos espacios, destacaban los azulejos de jardín, torditos, turpiales de agua, cotorras caracoleras, negroluises, garzas azules, turpiales de agua, maraqueras, gallitos de agua, canaritos, cristofue y cucaracheros. Muchas de estas provenían de los ecosistemas ribereños del río Orinoco y en algunos casos se detectaban bandadas de aves migratorias provenientes del Brasil.

Ni las garzas lo visitan

Las instalaciones que una vez sirvieron para la investigación, estudio y conservación de la biodiversidad de la flora del estado Bolívar, y sede del Herbario de Guayana, han quedado sumergidas en la suciedad, hedor, escombros y abandono.

Hoy los bolivarenses observan de lejos, las paredes con moho, pisos cubiertos de todo tipo de inmundicias, baños desmantelados y una moderna estructura sin techo, ni ventanas que albergó al Herbario de Guayana, son referencia de la herencia de la nueva gestión gubernamental del estado Bolívar.

Ya no se ven las garzas, y mucho menos los azulejos, que engalanaban con su presencia la laguna El Porvenir, y sus alrededores, en el Jardín Botánico del Orinoco.

Atrás quedó ese esplendor que una vez caracterizó a este reservorio natural, enclavado en pleno corazón de Ciudad Bolívar y que hoy todos –menos los malhechores y vendedores informales, parecen haberlo olvidado, ya que utilizan estos espacios para realizar sus necesidades.

En la actualidad, el peligro de una crisis sanitaria para las comunidades adyacentes al Jardín Botánico, crece exponencialmente cada día que pasan sus áreas verdes sumergidas en aguas negras, basura, árboles caídos, el cercado perimetral en el suelo y su estructura en ruinas.

Alarma permanente

La preocupación del bolivarense se evidencia cada día con la terrible pérdida de las colecciones botánicas y el peligro de una crisis sanitaria en Bolívar que es una realidad que mantiene en alarma permanente a los dolientes del Herbario de Guayana, la proliferación de vectores, moscas, de enfermedades epidérmicas, son solo algunas de las patologías que pueden padecer los habitantes del Casco Histórico por este enorme foco de contaminación a cielo abierto en el que se ha convertido el Botánico actualmente.

Para los habitantes del Casco Histórico, y La Alameda la situación se torna más crítica con la llegada de la temporada de lluvias que termina por colapsar y contaminar todo el Botánico, incluso desbordando las aguas putrefactas a la vía pública y comunidades aledañas como la calle Caracas y la misma Alameda.

El llamado que hacen los bolivarenses es a las autoridades gubernamentales a evitar una tragedia para muchas familias, se requiere con urgencia que se sanee el Jardín Botánico del Orinoco, así como se nombren verdaderos gerentes que trabajan por recuperar este tesoro natural que representa el Jardín Botánico.

Ivannia Moreno Palacios