

Lo que inició como el intento de mediar en un accidente vecinal terminó en una agresión física y en una peligrosa campaña de desprestigio en línea. El pasado lunes 25 de mayo, en la comunidad conocida popularmente como «El Hueco», ubicada detrás del Polideportivo El Gallo, en la parroquia Simón Bolívar, un perro del sector mordió en defensa propia a un menor de 10 años que jugaba con otros niños.
Al enterarse del suceso, el ciudadano Abismael Castro intentó auxiliar al infante y se comprometió formalmente con la madre a asumir los gastos médicos y de medicamentos. Sin embargo, la progenitora, identificada como Aneidi Marcano, reaccionó de forma violenta y atacó a Castro de manera verbal y física, propinándole un fuerte golpe en el brazo izquierdo con un bate de béisbol que le ocasionó una herida de gravedad. De acuerdo con el testimonio de la víctima, Marcano lo amenazó de muerte antes de retirarse, advirtiéndole que «se la pagaría con creces».

Linchamiento digital e instigación al odio
Tras el altercado físico, la situación se trasladó al plano digital, agravando el riesgo para la víctima. Madeley Marcano, hermana de la agresora, comenzó a difundir masivamente la fotografía e información personal de Abismael Castro en diversas plataformas digitales, acusándolo falsamente de vandalismo, de ser un delincuente y de ser buscado por los cuerpos policiales.
Esta acción encuadra legalmente bajo la figura de difamación agravada, debido al uso de medios de difusión públicos, masivos y permanentes con el propósito directo de destruir el honor y la dignidad de un ciudadano. Asimismo, el uso sistemático de datos personales para promover el escarnio público constituye un cuadro de ciberacoso. La publicación generó un efecto de «bola de nieve» en las plataformas digitales, provocando que usuarios desconocidos reaccionaran con discursos de odio y enviaran explícitas amenazas de muerte contra el afectado, un extremo penado por la legislación venezolana como instigación al odio y a la violencia, explicó un experto en derecho penal.
Denuncia ante el Ministerio Público y temor por su vida
Jesús Castro, padre del joven afectado, manifestó el profundo temor que embarga a su núcleo familiar ante la posibilidad de que personas ajenas a la comunidad intenten tomar la justicia por sus propias manos basándose en las publicaciones falsas de internet. Debido a las constantes intimidaciones, Abismael Castro, quien es reconocido por sus vecinos como un muchacho de conducta intachable, se vio obligado a abandonar temporalmente su puesto de trabajo y acudir formalmente a las oficinas de la Fiscalía del Ministerio Público para solicitar medidas de protección y el inicio de una investigación penal contra las responsables.
Respaldo comunitario y antecedentes violentos
Habitantes de «El Hueco» salieron en defensa de la víctima y manifestaron su preocupación por los niveles de hostilidad en la zona. Zuly, vecina del sector, dio fe del buen comportamiento de Castro y señaló que los conflictos habitacionales comenzaron desde la llegada de Marcano a la comunidad.
Por su parte, la residente Aglenis Piamos denunció que la agresora cuenta con antecedentes de violencia extrema en el vecindario, relatando que el año pasado sufrió una pérdida gestacional tras ser golpeada por Marcano mientras se encontraba embarazada.
Ante estos hechos, la asamblea de ciudadanos de la localidad declaró formalmente a Aneidi Marcano como «persona no grata» y alertó a las autoridades competentes, haciéndola directamente responsable de cualquier atentado que pueda sufrir la integridad física de Abismael Castro.
¡Síguenos en nuestras redes sociales y descargar la app!










