Universidad Central de Venezuela (UCV) después del doblete sísmico, y aún a la fecha de hoy continúa en sus labores como centro de acopio

​La contingencia provocada por el doblete sísmico del pasado 24 de junio en Venezuela no solo fracturó infraestructuras en el estado La Guaira (anteriormente conocido como estado Vargas), sino que puso a prueba la capacidad de respuesta inmediata de la sociedad civil.

Frente a la emergencia, las casas de estudio del país reaccionaron con celeridad, transformando aulas y laboratorios en centros de operaciones humanitarias, atención médica e inspección técnica.

​La respuesta universitaria demostró una profunda articulación institucional. Desde los primeros días tras el desastre, la convergencia entre la red de universidades nacionales, Rotaract, Cáritas Diocesana y los colegios de ingenieros regionales permitió cubrir tres frentes de acción inmediatos: la recolección masiva de insumos, el auxilio médico y psicológico en sitio, y la inspección técnica de estructuras en riesgo.

Movimiento de las universidades nacionales

​La reacción en el ámbito nacional fue inmediata. Apenas dos días después del evento telúrico, las principales casas de estudio ya habían estructurado protocolos de ayuda para el litoral central y las zonas vulnerables. Además del movimiento en campo, el desastre motivó reflexiones académicas profundas sobre la prevención sísmica a futuro.

La Universidad Católica Andrés Bello cuenta con el protocolo de atención más integral, y además se a aliado con instituciones gubernamental y no gubernamentales

​La especialista Ana María Sanjuán destacó que en el próximo Consejo Nacional de Universidades (CNU) se discutirá formalmente la inclusión obligatoria de variables sísmicas y de prevención de riesgos en los pensum de estudio de las distintas carreras a nivel nacional.

​»La región se ubica en una zona de alta sismicidad y la coyuntura actual por los terremotos debe aprovecharse como un impulso para el aprendizaje y la gestión de riesgo», afirmó Miguel Alvarado, profesor de la Escuela de Ingeniería Geológica de la Universidad de los Andes (ULA), al advertir sobre la constante amenaza que representa la Falla de Boconó.

​Por parte de la Universidad Central de Venezuela (UCV), se habilitó un centro de acopio centralizado bajo la gestión del Centro de Acopio de la FCU-UCV. Para incentivar la participación estudiantil, el Consejo Universitario aprobó validar la labor de los voluntarios en este centro como horas de servicio comunitario.

No obstante, el impacto del evento caló de manera trágica dentro de la comunidad ucevista: para el 15 de julio, la institución confirmó la muerte de al menos 48 miembros de su casa de estudios y la desaparición de otros 166.

​En el área de la salud mental, la Universidad Metropolitana (UNIMET) puso a disposición un servicio gratuito de primeros auxilios psicológicos a través de su Escuela de Psicología. A través de esta iniciativa, psicólogos egresados brindaron espacios de escucha y acompañamiento orientados a procesar el trauma y brindar herramientas para el manejo de la ansiedad.

​En el occidente, la Universidad de los Andes (ULA) activó desde el 29 de junio un centro de acopio oficial en el núcleo ULA Táchira para coordinar el envío de insumos de primera necesidad.

​Protocolo integral: La respuesta multidisciplinaria de la UCAB

​Una de las respuestas más estructuradas e informadas con mayor precisión en tiempo récord fue la de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB). Anunciadas detalladamente el 26 de junio, sus medidas abarcaron múltiples áreas operativas en sus sedes de Caracas y Guayana, logrando recolectar y enviar más de 50 toneladas de insumos para el 2 de julio.

​Atención médica e insumos

El Centro de Salud Santa Inés (CSSI) coordinó la donación de medicamentos y articuló con instituciones públicas y privadas la atención gratuita en diagnóstico por imágenes y evaluaciones preoperatorias para pacientes referidos.

​Evaluación de infraestructuras

En coordinación con el Ministerio del Poder Popular para la Vivienda, la Facultad de Ingeniería participó en el diseño de un formulario para evaluar daños estructurales. Profesores y estudiantes de Ingeniería Civil realizaron inspecciones gratuitas de viviendas, mientras que el Laboratorio de Prototipismo e Impresión 3D fabricó férulas destinadas al traslado seguro de heridos.

​Primeros auxilios psicológicos

 La Escuela de Psicología y la Unidad de Psicología Padre Luis Azagra (UPLA) ofrecieron capacitación a voluntarios ucabistas y activaron el servicio PsicoLínea UCAB (disponible de 8:00 am a 5:00 pm en los números 0414-1217882 y 0424-1723981).

​Alimentación y rescate

 Más de 20 profesores y estudiantes de la Academia de Gastronomía UCAB-Plaza’s (LAGA) trabajaron en la producción diaria de 500 platos de comida. A su vez, la Brigada de Emergencia y la Dirección de Seguridad y Salud en el Trabajo se sumaron directamente a los organismos de rescate en campo.

​El sur se moviliza: El rol de las universidades de Guayana

​La región de Guayana desempeñó un papel protagónico tanto en el acopio de suministros como en la asistencia médica y operativa directa en las zonas de desastre.

​Universidad Católica Andrés Bello (UCAB) – Núcleo Guayana

​Además de funcionar como centro de acopio de alimentos, herramientas de rescate y medicinas, la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB) en Guayana activó su Dirección de Cultura mediante la iniciativa «Ruta de la Esperanza». Esta plataforma unió a cultores, artistas y músicos de la región para brindar contención emocional y movilizar ayuda humanitaria a través del arte.

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