Servidores para inteligencia artificial (IA) expuestos en el Congreso Mundial de Inteligencia Artificial (WAIC), la principal feria dedicada a esa tecnología en China, que ha abierto este viernes sus puertas en Shanghái, China. La megalópolis oriental china de Shanghái acoge desde este viernes la Conferencia Mundial de Inteligencia Artificial (WAIC), la principal feria dedicada a este incipiente sector en el país asiático, el cual busca reafirmar su capacidad de competir cara a cara contra Estados Unidos. EFE/ Víctor Escribano

La inteligencia artificial (IA) es una tecnología fuertemente consumidora de electricidad, aunque sus mejoras en términos de eficiencia son rápidos, y de aquí a 2030 un 20 % de los dos billones de dólares que se prevé que se inviertan en centros de datos irán dirigidos a activos de energía.

Esa es una de las cifras que aparecen en un vídeo presentado este martes por la Agencia Internacional de la Energía (AIE) en el que analiza las implicaciones para el sector del tirón de la IA, y explica que el 80 % restante de la inversión irá para la informática y otras infraestructuras de los centros de datos.

La capacidad de los centros de datos diseñados de forma específica para la IA se ha duplicado en los doce últimos meses y de los más de 400.000 millones de dólares que dedicaron en 2025 a esas instalaciones las grandes compañías tecnológicas se va a pasar a 700.000 millones en 2026.

Los centros de datos concentran una importante utilización de energía (el de mayor tamaño que se está construyendo actualmente absorberá tanta corriente como dos millones de hogares) que se calcula que representará en 2030 aproximadamente el 3 % de la demanda mundial de electricidad, equivalente a toda la que consume Japón.

Es verdad que a escala mundial hay otros vectores de aumento de la demanda eléctrica que van a ser más importantes que la IA, en concreto el tirón de los vehículos eléctricos o la instalación de nuevos equipos de aire acondicionado.

Pero sí va a ser el principal motor de crecimiento en alguna región concreta, y en particular en Estados Unidos, donde la AIE estima que hasta 2030 casi la mitad de ese aumento vendrá de la IA, donde los centros de datos utilizarán más electricidad que para la producción de aluminio, acero, cemento y productos químicos.

Una de las características de esos centros de datos es que en el entrenamiento y en el uso de la IA experimentan grandes fluctuaciones en el uso de energía.

Para ilustrarlo, los expertos de la AIE se refieren a un ejemplo de 2025 cuando el consumo de energía se disparó un 400 % en apenas un cuarto de segundo durante una carrera de entrenamiento.

Para cubrir esos picos repentinos a los que no pueden hacer frente medios de producción clásicos como las turbinas de gas, que están entre los más modulables, se está recurriendo a sistemas de almacenamiento, esencialmente baterías.

La agencia reconoce que los centros de datos, teniendo en cuenta su forma de funcionar, pueden tener un impacto importante en los precios de la electricidad al incrementar la demanda y hacerlo en momentos muy específicos.

Pero insiste en que la clave ante las necesidades de nueva generación de electricidad y de infraestructura es anticiparse con una planificación proactiva y con una gestión más inteligente del consumo eléctrico en los centros de datos.

Entre otras cosas aprovechando que, como subraya, la propia IA «tiene un enorme potencial para ayudar al sector energético» a resolver» algunos de los problemas que debe afrontar, como la gestión de sistemas complejos, mejorar las previsiones, reforzar la resiliencia y la seguridad o desarrollar una mayor eficiencia.

Según los cálculos de la AIE, las aplicaciones ya disponibles de la IA, si se aplicaran a gran escala permitirían generar de aquí a 2035 un ahorro de energía equivalente al consumo de Indonesia, el cuarto país más poblado del mundo con cerca de 290 millones de habitantes.

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