Moscú.- Rusia fue el primer país en anunciar al mundo el logro de una vacuna contra la COVID-19, la Sputnik V, que sin embargo no ha podido rentabilizar debido tanto a las reticencias occidentales como a la falta de capacidades para su producción masiva.

El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, reconoció hoy que la demanda mundial de la Sputnik V es, «sin exageración, enorme y supera significativamente la oferta que garantizan las capacidades industriales» de Rusia.

Esta circunstancia, añadió, obliga al Fondo de Inversiones Directas de Rusia (FIDR), que comercializa la vacuna en el exterior, a «trabajar noche y día».

El fondo soberano de Rusia no quiso contestar a las preguntas de Efe sobre el número de contratos firmados tras la autorización de la Sputnik V en 50 países, ni sobre las dosis que ya ha exportado.

La prioridad es vacunar a los rusos

El portavoz indicó que el presidente ruso, Vladímir Putin, es informado a diario de la situación con los suministros de la vacuna, partiendo de la base de que la «prioridad indiscutible es la vacunación de los rusos».

Peskov sostuvo además que «lamentablemente» hay cierta politización en torno a la vacuna rusa desde Occidente.

«Oímos mucha declaraciones, incluidas de países europeo, declaraciones no muy acertadas», dijo el portavoz.

Recordó que Putin «desde el principio se ha pronunciado contra la politización del tema de la vacuna y de que este se convierta en instrumento de políticos sin escrúpulos y provocadores».

Contratos para producir en el exterior

Ante la falta de capacidades de producción en Rusia, el FIDR ha firmado contratos con una decena de farmacéuticas de Brasil, China, Irán, Italia, Serbia, Corea del Sur, Kazajistán y Bielorrusia para la producción en esos país de unas 1.400 millones de dosis, y hay conversaciones en marcha con el mismo fin con países europeos.

En lo que se refiere a la Unión Europea (UE), donde Rusia espera también poder colocar su vacuna una vez cuente con la aprobación de la Agencia Europea de Medicamentos (EMA), el FIDR indicó hoy que «ya ha alcanzado acuerdos con empresas de Italia, España, Francia y Alemania para lanzar la producción de la Sputnik V».

«Actualmente hay conversaciones adicionales en marcha para impulsar la producción en la UE», señaló además el director del Fondo, Kiril Dmítriev.

Preguntado acerca de si Putin se ha involucrado personalmente en el proceso de registro de la Sputnik V en la Unión Europea, el portavoz de la Presidencia rusa respondió que las vacunas se autorizan sobre la base de un «enfoque científico, y no de contactos diplomáticos».

Peskov añadió que la Sputnik V, que se administra en dos dosis, cada una de ellas con un adenovirus humano distinto como vector, está «bien estudiada» y hay un gran volumen de datos sobre su uso, lo que permite sobre «la base de factores científicos claros adoptar la decisión sobre su empleo».

Los desarrolladores de la vacuna, el Centro Gamaleya, sostienen que el compuesto es seguro y que tras la inoculación de sus dos dosis tiene un eficacia del 91,6 por ciento.

Más de 3,5 millones de rusos vacunados con dos dosis 

El FIDR informó este lunes de que Rusia ya ha vacunado a 3,5 millones de personas con las dos dosis de la Sputnik V, lo que la convierte en «líder en Europa» por el número de personas que ha completado su vacunación con compuestos bidosis.

El gran ausente en la lista de altos cargos rusos vacunados con la Sputnik V es el presidente Putin, quien hace meses anunció que se vacunaría más adelante, extremo que aún no ha sido confirmado por el Kremlin, que se ha encargado de recordar que la vacunación en Rusia es voluntaria.

Actualmente, Rusia cuenta con tres vacunas contra la COVID-19: Sputnik V, EpiVacCorona y CoviVac,y sus científicos han iniciado los estudios clínicos del preparado monodosis Sputnik Light, con una eficacia estimada del 85 por ciento.

Los planes del Gobierno ruso contemplan producir 88 millones de dosis de vacunas contra el coronavirus en la primera mitad de 2021, 83 millones de ellas corresponderán a la Sputnik V.