
Científicos hallaron un grupo de estrellas pobres en metales cerca del disco galáctico, lo que sugiere que la Vía Láctea consumió a una galaxia enana en sus inicios. Según un estudio publicado en mayo en Monthly Notices of the Royal Astronomical Society, este descubrimiento ofrece nuevas pistas sobre cómo nuestra galaxia creció a partir de fusiones tempranas.
Para identificar estos vestigios, los investigadores utilizaron datos del telescopio Gaia para rastrear 20 estrellas con composiciones químicas similares. Al analizar sus órbitas —algunas en la misma dirección que el disco y otras en sentido opuesto—, los expertos determinaron que provienen de una única fuente antigua. El Dr. Federico Sestito, autor principal, nombró a la galaxia «Loki» por la dificultad de descifrar el origen de estos restos estelares, un evento que pudo ocurrir entre 3.000 y 4.000 millones de años después del Big Bang.
El nombre de Loki fue elegido debido a que el dios nórdico de las travesuras es conocido por sus intenciones difíciles de interpretar, al igual que el comportamiento orbital de las estrellas absorbidas.
¡Síguenos en nuestras redes sociales y descargar la app!









